Estribar, una empresa familiar “de hierro”

Tecnificar la construcción no significa bajar calidad de material ni tampoco implica bajar cantidad de mano de obra. Esta empresa es el claro ejemplo de esta premisa.

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Desde hace 3 años, Leonardo Juárez sueña en grande y bajo la mirada atenta y el asesoramiento constante de su suegro, don Juan Punti, ha logrado que los productos de su negocio sean los mejores aliados para los empresarios de la construcción.

Al fallecer su socio, don Juan Punti consideró la idea de vender su empresa. Después de analizar ofertas que no lo convencieron, buscó aliarse con su yerno para sacarla adelante. Y ahí comenzó este camino.

Tenía 27 años cuando su suegro le propuso hacerse cargo de una constructora en crisis. En ese momento, el joven Juárez dejó de lado la aventura de viajar como guía turístico y cambió los paisajes por las máquinas y los términos de ingeniería. Así nace CONCIVI SRL.

“Cuando agarré la constructora en 2005, era una empresa vacía, cerrada, sin trabajo y  fundida. Desde ese entonces y hasta ahora, con mi suegro trabajamos incansablemente para levantar CONCIVI, para que crezca y se mantenga”, dijo Leonardo Juárez en una entrevista con IN Salta.

Como toda su vida trabajó en el rubro e incluso ocupó posiciones importantes en otras empresas del mismo sector, el don Punti transmitió sus conocimientos a Leonardo que, a pesar de no ser ingeniero o arquitecto de profesión, aprendió todo sobre mecánica y construcción pero también sobre administración de empresas y RR.HH. Entre libros, manuales de uso, búsquedas de información en la web y con las recomendaciones atentas de su suegro, Leonardo se capacitó en un ámbito que hasta entonces era desconocido para él pero que luego se convertiría en su hábitat.

“Yo sabía qué se necesitaba hacer ¡pero no sabía cómo hacerlo! Entonces sentí la necesidad de estar capacitado antes de invertir, por eso me fui 15 días a España, visité las fábricas donde se hacían las máquinas que íbamos a comprar, averigüé  y observé todo. Volví con muchas ideas en la cabeza para armar el plan de inversión que iba a hacer crecer a nuestra empresa”, argumentó Leonardo en un tramo de la entrevista.

ESTRIBAR: tecnología aplicada a la construcción

Pasado el tiempo y con mucha más experiencia, Leonardo decidió proyectar industrialmente y darle forma concreta a su sueño de  fabricar algo que sea útil y agilice los procesos de construcción. Luego de desestimar otras posibilidades de inversión, encontró un nicho de mercado que había quedado suelto en Argentina: la provisión de hierros para estructuras de hormigón ya habilitados, es decir ya cortados y doblados en la figura que el cliente necesite para hacer el armado en obra directamente.

“Fui a Italia, me capacité intensivamente, visité empresas grandísimas dedicadas a lo mismo, aprendí de los fabricantes de las máquinas, hablé con ingenieros de las plantas, entendí cómo funciona el software necesario y volví a Salta con toda la intención de invertir en este emprendimiento”, dijo Juárez a IN Salta.

Así es como hace 3 años, surge Estribar. A través de máquinas especializadas, esta empresa perfecciona y mejora la calidad en corte y doblado de hierro y les permite a los clientes ahorrar material y evitar su desperdicio por imprecisiones en las medidas.

Tener este nivel de economía financiera no le hace bien a nadie. Los cimbronazos bruscos en corto tiempo, se hicieron sentir en el negocio ya que tanto Estribar como CONCIVI SRL trabajan con equipos que se cotizan en dólares. Por lo tanto sus variaciones los afectan un montón, porque les cambian las amortizaciones de los equipos, los obligan a subir precios (a riesgo de perder clientes importantes), e incluso la situación los ha llevado a un estado de desconcierto en el que tuvieron que parar porque no podían ni siquiera pasar presupuestos.    

“Nosotros tenemos que trabajar muchísimo para tener una rentabilidad del 5%. Tenemos que dar empleo a la gente, pagar servicios, amortizar máquinas, guardar para invertir. Tener la plata congelada en el banco, es algo inaudito para nuestro proyecto. Tratamos de tener nuestro dinero en movimiento porque si yo lo meto en un plazo fijo, despido gente, no compro máquinas y ese no es nuestro fin”, argumentó Leonardo en otro tramo de la entrevista.

A pesar de que muchas de las constructoras a las que les vendían están paradas o directamente cerraron, y que hubo una merma importante en su cartera de clientes debido a los vaivenes económicos, Leonardo se mostró optimista respecto a las dos empresas que actualmente maneja y consideró que hoy están con una capacidad del 10% de producción y con poco movimiento, pero confían en que el panorama mejorará.

“Un tipo con suerte”

No todo el mundo se da cuenta cuando tiene una oportunidad enfrente. Este no es el caso de Leonardo quien supo ver con claridad la posibilidad de crecimiento laboral y sobre todo, personal, que su suegro le propuso y no tuvo dudas en arremangarse la camisa, levantar una empresa que estaba malherida y apostar a una nueva que trabaja con la tecnología y la innovación aplicadas a la construcción.

“Yo como guía trabajaba solo, guiaba, manejaba, cobraba muy bien, tenía clientes de España, de Suiza y de Francia que me mandaban dos o tres contingentes al año. Estaba tranquilo, pero cuando surgió esta propuesta, detecté la oportunidad y fui osado. Creo que de eso se trata: de animarse. Con la empresa no había nada seguro pero era todo posible”, finalizó Leonardo. Y aseguró que no se ha desprendido del todo de sus ganas aventureras de viajar y guiar, por lo que muy pronto comenzará a delinear también un proyecto de turismo.

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