Festejo solidario: Balderrama, el apellido del folclore, cumplió 65 años

Sesenta y cinco años pasaron desde su nacimiento y el Boliche Balderrama es conocido tanto a nivel nacional como internacional, lo concurren visitantes de diversos lugares del mundo durante todo el año y artistas de reconocida trayectoria quienes renuevan permanentemente el espectáculo. Este año hubo un festejo muy especial.

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El mítico boliche salteño, que marca historia en el folclore mundial, festejó este año su 65 aniversario y a modo de reconocimiento y valoración a la trayectoria de nuestros mayores, brindaron un almuerzo especial y gratuito a residentes de hogares de ancianos de capital e interior de la provincia, asociaciones y clubes de la tercera edad y adultos mayores en gral. “Nuestros abuelos vivieron la auténtica ´Noche de Balderrama´ en un almuerzo mágico pensado para ellos. Conjuntos de voces y tango en vivo junto a todo el despliegue característico del Templo Mayor del Folclore, hicieron de ese almuerzo, un evento inolvidable“, comentaron los organizadores.

65 años de historia

El Boliche “Balderrama” nace en Salta en el año 1953, de la mano de los hermanos Juan, Daria y Celestino Balderrama, como un almacén de ramos generales, en donde además, se vendían bebidas típicas de la región.

Luego comenzaron a frecuentar el lugar – en épocas de carnaval – las comparsas que antes de ir a desfilar al corso pasaban por el Boliche a comer y beber algo; sus integrantes aprovechaban la oportunidad para hablar, hacer amistades y también bailar.

Al cabo de unos años, comenzó a funcionar la picantería Balderrama ubicada entonces en la esquina de Corrientes (hoy San Martín) e Ituzaingó, a unos metros del mercado San Miguel; se dedicaba a la venta de comidas (locro, picante de pollo, de lengua, de panza, de conejo, de cordero, de suyo y empanadas) a la gente que venía a realizar compras al mercado San Miguel, provenientes de las localidades del interior de la provincia, cercanas a la ciudad de Salta.

A la picantería comenzaron a llegar artistas de la talla de Juan Carlos Dávalos, Eduardo Falú, César Perdiguero, que se va acrecentando con el paso de los años, cuando la presencia de poetas y cantores le confiere las características propias de un Boliche. Por el año 1956, el boliche se traslada a la esquina de San Martín y Esteco, convirtiéndose en el “refugio de los poetas”; se agregan a la concurrencia, gente del ambiente artístico como músicos, poetas y pintores, entre los cuales pueden mencionarse el “Cuchi” Leguizamón, Jaime Dávalos, Villegas, Sato, Manuel J. Castilla, Hugo Aparicio, Díaz Bavio, entre otros, que se quedaban hasta la madrugada componiendo música, escribiendo poemas o pintando las paredes, ambiente que se les servía de inspiración y reunión.

Estas expresiones artísticas fueron manifestándose cada vez más hasta que se hizo necesario contar con un pequeño escenario y un micrófono para que los concurrentes cantar sus canciones o recitar sus versos.

Sin embargo, toda esta vida en cierto modo, tranquila, tuvo un giro brusco e inesperado, cuando una noche, Manuel J. Castilla le dijo a Juan Balderrama que se pasaba tan bien en el boliche, que le iba a hacer una zamba, pero concretar ese deseo demoró más de lo que se esperaba, dos años transcurrieron hasta obtener la rima y la síntesis perfecta.

Cuando estuvo lista, se la dio al “Cuchi” Leguizamón para que le pusiera la música. Y después, ya nada fue igual, cambió hasta la clientela, el ambiente se volvió más bohemio y cuando la zamba fue cantada por Mercedes Sosa, la fama del boliche se difundió por todo el país.

Hoy, 65 años pasaron desde su nacimiento y el Boliche Balderrama es conocido tanto a nivel nacional como internacional, lo concurren visitantes de diversos lugares durante todo el año y artistas de reconocida trayectoria quienes renuevan permanentemente el espectáculo.

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