Salir a trabajar, llevar a los chicos al colegio, viajar un fin de semana largo o, simplemente, apagar la luz para dormir. Son gestos de todos los días que tienen algo en común: la necesidad de saber que el hogar está bien. Esa búsqueda de tranquilidad aparece como dato central del último relevamiento del Observatorio de Seguridad de Verisure, un estudio cuantitativo realizado en marzo de 2026 sobre 300 casos de hombres y mujeres mayores de 30 años de nivel socioeconómico medio y medio-alto. Sus conclusiones describen hábitos y preocupaciones que atraviesan a las familias de las grandes ciudades del país: cómo cuidamos lo que más queremos.
El hogar, el lugar que más queremos cuidar
El dato central es contundente: el 75% de los encuestados afirma que contar con un sistema que proteja su hogar, incluso cuando está dentro de él, es importante o muy importante. La valoración crece entre quienes viven en casas, entre las personas de 30 a 45 años y en el segmento ABC1.
La noche es otro momento sensible. Al 79% le resultaría valioso recibir alertas sobre movimientos, ruidos o comportamientos inusuales dentro de la vivienda mientras duerme. Y la preocupación tiene fundamento: entre los padres con hijos menores de 17 años, el temor a que alguien ingrese a la casa con la familia adentro pasó del 49% al 60% de "mucho temor" en un año.
Cuando se pregunta qué es lo más importante de proteger, las respuestas hablan de vínculos más que de objetos: los niños encabezan la lista, seguidos por los adultos mayores y las mascotas. De hecho, en la muestra hay más hogares con mascotas (88%) que con niños (85%), y cuatro de cada diez encuestados dicen sentir la necesidad de monitorear en tiempo real a sus animales cuando no están en casa.
Cuando la casa queda sola
La rutina diaria implica ausencias: el 77% deja su casa sin personas menos de seis horas por día. Pero las ausencias largas, como las vacaciones, generan otra inquietud. Tres de cada cuatro personas reconocen que dejar el hogar solo les provoca algún nivel de estrés, y el 24% habla directamente de "mucho estrés".
¿Qué preocupa en esos momentos? En primer lugar, el robo (59%) y la intrusión (47%). Luego aparecen los riesgos ambientales, como incendios, inundaciones o escapes de gas (33%), que las mascotas queden solas (32%) y no poder monitorear lo que ocurre (16%).
La red de confianza sigue siendo clave: el 83% deja a alguien a cargo durante su ausencia y el 91% se siente cómodo dejando la llave a un familiar. Y hay épocas que encienden las alarmas internas: el invierno, las fiestas y los fines de semana largos.
A eso se suma un factor humano que cualquiera reconoce: el 58% admite que, cuando sale apurado, alguna vez o siempre siente que puede haber olvidado cerrar una puerta o una ventana.
Anticiparse: la nueva forma de cuidarse
El estudio muestra una ciudadanía cada vez más atenta y preventiva. El 62% dice anticiparse a posibles hechos de inseguridad cuando se ausenta durante el día, y el 87% realizó algún refuerzo o chequeo de seguridad en el último año, principalmente en iluminación y cerraduras.
Además, el 92% percibe en algún momento señales que lo hacen pensar que podría ocurrir un incidente. Por eso, las alertas más valoradas cuando no se está en casa son las que permiten actuar a tiempo: detección de movimientos (59%), sonidos extraños o rotura de vidrios (57%) y apertura de puertas o ventanas (54%).
¿Y por dónde se percibe el mayor riesgo? La puerta principal es señalada como el punto más vulnerable: el 62% considera probable o muy probable un ingreso por allí. Le sigue el patio, con el 51%.
Qué da tranquilidad
La pregunta clave del estudio fue directa: ¿qué te da más tranquilidad respecto de la seguridad de tu hogar? Las respuestas se reparten entre la presencia humana (53%) y los sistemas de seguridad electrónica, como las alarmas monitoreadas para casas por profesionales (47%). Entre los mayores de 61 años, la tecnología monitoreada es la opción preferida.
Los motivos explican por qué la combinación de ambos mundos resulta decisiva. Quienes eligen la tecnología valoran la vigilancia continua las 24 horas (28%), el profesionalismo y la especialización (23%) y la fiabilidad (19%). Quienes eligen la presencia humana destacan la intervención inmediata (33%) y el vínculo de confianza (29%).
"La tranquilidad se construye con tres ingredientes: saber qué pasa en casa en todo momento, contar con alguien que actúe rápido y confiar en quien está del otro lado. Las familias no eligen entre tecnología o personas: quieren las dos cosas juntas", explica Carlos Beltrán, director de operaciones de Verisure Argentina.
"En una emergencia, cada segundo cuenta. Por eso trabajamos con monitoreo profesional las 24 horas, los 365 días del año, para detectar una intrusión a tiempo, verificar lo que ocurre y actuar de inmediato. Nuestro objetivo es que cada familia pueda salir, viajar o dormir con la certeza de que su hogar está cuidado", señala Beltrán.