Paula Molinari: “Delegar, en una empresa, implica abandonar el narcisismo”

La especialista en profesionalización de empresas, Paula Molinari, pasó por Salta y dejó una definición incómoda pero necesaria: profesionalizar una empresa implica aprender, antes que nada, a transformarse uno mismo.

En la Casa Minera de Salta se llevó a cabo una conferencia para emprendedores y empresarios y la presentación del Programa El Salto. La especialista en profesionalización de empresas Paula Molinari abordó temáticas complejas y absolutamente aplicables al terreno de la dirigencia empresaria y la productividad.

“Delegar implica renunciar al narcisismo, dejar de lado ese golpe de dopamina que nos da el sentirnos necesarios todo el tiempo. El verdadero liderazgo es aquel que construye equipos. Es un verdadero acto de desapego y grandeza”, desafió.

—Sos reconocida por bajar conceptos complejos a tierra. ¿Cómo lográs que sean tan aplicables?
—Porque trabajo con la realidad todo el tiempo. Me interesa que lo que digo le sirva a alguien mañana a la mañana. Entonces simplifico, uso ejemplos, hago analogías. Y también soy bastante cercana, informal… eso ayuda a que la gente se anime a participar.

—Y eso se nota: los empresarios preguntan, se involucran en tus charlas… no es tan habitual.
—Sí, creo que tiene que ver con generar confianza. Hago chistes, rompo un poco la estructura más rígida. Cuando el clima es más distendido, la gente se suelta y aparecen las preguntas reales, las que importan.

—¿Por qué cuesta tanto la profesionalización empresaria?
—Porque no es un problema técnico, es un problema personal. No pasa sólo en Argentina, pasa en todo el mundo. Profesionalizarse implica cambiar la forma en que uno lidera, en que toma decisiones, en que se vincula con su empresa. Y eso no es fácil.

—¿Qué es lo primero que debería cambiar un empresario?
—Dejar de estar metido en lo operativo todo el tiempo. Delegar. Construir equipo. Pasar a un rol más estratégico. Si no, el día a día te consume y no podés pensar el futuro de la empresa.

—En tu charla hablaste de “abandonar el narcisismo”. ¿A qué te referís?
—A la idea de que el dueño cree que es el único que puede hacer las cosas bien. Ese es un límite enorme. Cuando no delegás, cuando no confiás, cuando todo pasa por vos, la empresa no crece. Profesionalizarse también es correrse del centro.

—¿Qué se lleva un empresario después de escucharte?
—La conciencia de que tiene que transformarse. Que no puede seguir haciendo lo mismo si quiere resultados distintos. Y algunas herramientas concretas para empezar ese proceso.

—¿Cómo viste al empresariado del norte, en particular con el crecimiento minero?
—Hay una gran oportunidad. El NOA está creciendo y eso genera demanda para muchas empresas locales. Pero también hay una brecha: muchas de esas empresas necesitan profesionalizarse para poder trabajar con grandes compañías.

—¿Es una oportunidad para todos?
—No. Y ahí está lo interesante. No todos van a poder hacer el cambio. Los que lo hagan, van a crecer mucho.

—En ese contexto aparece EL SALTO. ¿De qué se trata?
—Es un programa que apunta justamente a eso: entender cuáles son las barreras que tienen los dueños para profesionalizar sus empresas y acompañarlos en ese proceso. No es solo capacitación, es transformación.

Una charla, varias incomodidades y una certeza que quedó flotando en el aire: en tiempos de oportunidades, crecer no alcanza. Hay que animarse a cambiar. Y ese salto —como plantea Molinari— empieza puertas adentro.