Diego Pestaña (de Grupo AGV) planteó un nuevo rol empresario: “Si no se hace la infraestructura, no puede haber minería”

El CEO de Grupo AGV habló durante Argentina Mining sobre uno de los grandes desafíos que enfrenta el desarrollo minero en Salta: cómo generar la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de los proyectos. 

La minería salteña atraviesa una etapa de crecimiento y, junto con las oportunidades de inversión, aparecen desafíos que van mucho más allá de la explotación de los yacimientos. Uno de ellos es la infraestructura.

Durante Argentina Mining Norte 2026, Diego Pestaña, CEO de Grupo AGV, planteó que el sector privado deberá asumir un rol cada vez más activo en la generación de las obras que necesita la actividad.

En diálogo con InfoMinería e INSalta, habló de rutas, logística, inversiones y de un cambio que considera inevitable: pensar la maquinaria minera con una mirada puesta en la velocidad con la que avanza la tecnología.

—Se habló mucho de empresas e inversiones durante Argentina Mining Norte y ese fue el eje de su disertación también…

—Básicamente hablamos de las nuevas formas de generar infraestructura y de trabajar lo que es la explotación minera. Hay que cambiar los roles. Antes las empresas mineras y los proveedores eran espectadores de lo que hacía la Nación o la provincia.

Entiendo que hoy los roles cambiaron. La Nación les dio a las empresas mineras y a los proveedores una cantidad de beneficios para hacerlos más competitivos, pero también les dijo: “Yo no voy a hacer las obras, háganlo ustedes, háganse cargo de las obras”.

Entonces estamos planteando formatos distintos para generar infraestructura, que hoy es absolutamente necesaria para que la minería crezca y se desarrolle.

—¿El sector privado está dispuesto a hacer esa inversión?

—Lo tiene que hacer. Creo que uno no puede mirar para el costado, porque si esa inversión no se hace, no puede haber minería.

Con los caminos actuales y los proyectos que están avanzando, no va a ser factible. Entonces este es un tema de generar alianzas entre empresas mineras, que estamos trabajando en eso, y entre proveedores para poder desarrollar infraestructura.

—¿Qué alternativas están pensando?

—Hacer rutas mediante peajes, hacer pagos anticipados de peajes para poder financiar la obra.

También hay que generar un polo logístico en la Puna, que hoy no existe, con estaciones de servicio, con lugares para alojamiento. No estamos hablando de cosas gigantes, sino de cosas reales que se puedan hacer y que se hagan rápidamente.

Creo que es un cambio de visión.

—¿La infraestructura es hoy uno de los principales límites para el desarrollo de los proyectos?

—Sí. No podemos pensar que la minería va a crecer si no tenemos la infraestructura necesaria. Y ahí tenemos que entender que el sector privado tiene que asumir su responsabilidad y sacar adelante las obras que hacen falta.

El Estado tiene que atender otras necesidades donde también hay falta de recursos. No podemos pedirle a una provincia que destine todos sus recursos a obras mineras cuando también tiene que atender situaciones de pobreza y necesidades sociales.

—También planteó un cambio en la manera de pensar la maquinaria minera. ¿Por qué?

—Estamos viendo la operación y la apertura de grandes minas como Taca Taca, Abra Silver y El Diablillo, y todavía los mineros, las mismas empresas mineras, siguen pensando en comprar un camión minero grande, gigante, que dure 20 años.

Y yo digo que eso hoy no existe.

Un camión de cinco años ya puede quedar tecnológicamente superado. Hay que pensar que dentro de cinco años ya vamos a tener camiones autónomos, seguramente híbridos o eléctricos.

La tecnología avanza y la minería es un espacio muy importante para eso. La minería va mucho hacia ese avance.

—¿Qué está pasando entonces con las decisiones de compra?

—Por ahí la gente que opera estos camiones, o las empresas en la parte de compras, no están visualizando ese cambio. Están comprando un camión que dura 20 años, con un costo altísimo, cuando hoy ya existen tecnologías que no se están aplicando.

Hay que empezar a pensar las inversiones de otra manera.

—¿Es también un cambio cultural dentro de las empresas?

—Sí. Hay que cambiar la visión. La tecnología avanza muy rápido y la minería tiene que acompañar ese avance.

No se trata solamente de comprar una máquina que dure muchos años. Hay que pensar qué tecnología vamos a tener dentro de cinco años y cómo van a ser las operaciones mineras del futuro.

—¿Hay experiencias de otros países que puedan servir como referencia?

—Sí. Hay que mirar lo que ocurre en otros países y también experiencias dentro de la Argentina. Por ejemplo, lo que sucede con Vaca Muerta y la participación de las empresas en el desarrollo de infraestructura.

Argentina tiene una situación particular. El Estado no va a tener todos los fondos necesarios para hacer las obras que requiere el desarrollo minero. Por eso el sector privado tiene que asumir un papel diferente.

—¿Cuál es entonces el desafío inmediato?

—Generar alianzas. Entre empresas mineras, entre proveedores y también con el Estado. Tenemos que encontrar formatos nuevos para hacer infraestructura y hacerla rápidamente.

Si queremos que la minería crezca, tenemos que generar las condiciones para que esos proyectos puedan funcionar. Y la infraestructura es una de esas condiciones fundamentales.