La decisión vuelve a poner al norte argentino en el centro del mapa minero. Sal de Oro ya forma parte del grupo de proyectos que empujan el crecimiento del litio en el país y ahora sumó una herramienta clave para acelerar su expansión: el acceso a los beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros del RIGI. Según se informó, esta etapa permitirá incorporar una capacidad de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, con exportaciones estimadas por encima de los US$ 300 millones al año.
El proyecto está ubicado en el Salar del Hombre Muerto, donde también avanzan otras compañías relevantes como Rio Tinto y Galan Lithium. En ese tablero, la aprobación del RIGI para Posco refuerza el peso que viene ganando este distrito en la carrera por escalar producción en Argentina.
La novedad también tiene impacto directo sobre Salta. En abril, el gobernador Gustavo Sáenz había recibido a directivos de Posco Argentina para repasar la marcha del proyecto y sus planes de expansión. En ese encuentro, la Provincia destacó que Sal de Oro representa una inversión superior a los US$ 2.000 millones en su desarrollo integral y la generación de más de 500 empleos directos, en un esquema que combina extracción en la Puna con infraestructura industrial en General Güemes.
La incorporación de Sal de Oro al RIGI se produjo junto con la aprobación de otros proyectos y elevó a 18 el número de iniciativas aceptadas dentro del régimen. En el caso de Posco, la autorización se concentra en la segunda etapa del desarrollo, un tramo decisivo porque completa la escala industrial de una operación que ya integra el pequeño grupo de proyectos de litio en producción en Argentina.
Para Salta y Catamarca, el dato tiene doble lectura. Por un lado, confirma que el litio sigue siendo uno de los sectores más dinámicos de la economía minera argentina. Por otro, muestra que el Salar del Hombre Muerto mantiene su capacidad de atraer inversión internacional en un momento en que el país busca escalar posiciones como productor global a partir de los proyectos ya en marcha y de los que entran en fase de expansión.
Con este aval, Posco sumó una señal concreta de confianza para su proyecto más importante en el país. Y el norte argentino volvió a anotar un punto en una industria donde cada aprobación, cada ampliación y cada tonelada proyectada empieza a pesar mucho más que un anuncio.