La Secretaría de Agricultura de la Nación derogó en los últimos días, un conjunto de normas bajo la justificación de “simplificar procesos”. Pero en esa barrida, dejaron sin efecto resoluciones que establecían protecciones fitosanitarias para la banana. Estas normas son las que protegieron fitosanitariamente a las provincias de Salta y Jujuy respecto del ingreso de bananas provenientes de determinados orígenes, durante los últimos 30 años.
Una vez más el foco se centra en la producción de bananas, una fruta de las que más se importa en la Argentina, ya que es precisamente la gran elegida de los argentinos. Se estima que en nuestro país, se consumen 12 kilos de banana por habitante, por año, superando ampliamente la media internacional.
Para el productor Salvador Muñoz, presidente de Salvita, que produce en el país 1.5 millones de cajas de bananas por año, esto significa en términos concretos riesgos fitosanitarios muy graves para la región. “La propagación de enfermedades en esta fruta es altísima. Y la banana que se produce en Bolivia, Ecuador, Colombia, Costa Rica no está libre de plagas. Si esto se concreta, para poder mantener el status sanitario que tenemos hace 30 años, vamos a tener que aplicar químicos encareciendo la producción. Mientras hoy hacemos 4 o 5 aplicaciones anuales, esto nos lleva a hacer aplicaciones semanales, es decir más de 50 al año, con el agravante de que algunas plagas, si llegan a instalarse, inhabilitan el suelo al menos por 10 años”, señaló Muñoz, y agregó: “La analogía perfecta es que lo comparemos con el COVID. Hoy estamos libres de plagas, somos un territorio sano. Entra una fruta enferma y se propaga con muchísima facilidad porque la banana es muy susceptible”.
Hace unos meses en una entrevista que le realizáramos, Salvador Muñoz ponía en valor esta unidad de negocios de su empresa. "Hemos invertido más de 15 millones de dólares en los últimos años para desarrollar 600 hectáreas de cultivo de banana con las que orgullosamente competimos a las ecuatorianas, líderes mundiales en este sector".
El impacto de la banana en la economía regional es tangible, y tiene o tenía -antes de estas derogaciones- un futuro muy prometedor. Los argentinos consumimos enormes cantidades de bananas, y la sustitución de importaciones es una proyección real en las tierras impactadas por el clima subtropical del norte.
Ayer, mientras los productores estaban intentando procesar esta información que a priori parece una decisión tomada sin conocer la realidad de esta producción de nuestra región; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, pasaba por el stand que la provincia de Salta tiene en la Expo Rural de Buenos Aires. Allí, destacó que Salta es un ejemplo de lo que significa la producción: “No hace falta más que ver todo lo que genera, toda la riqueza que produce, toda la calidad que tiene”, y mencionó el tabaco, el limón, la hacienda y el vino salteño como bandera de lo que definió como una provincia “pujante”.
Esto en Salta se leyó con enojo, a miles de kilómetros de distancia -real y simbólicamente- de la realidad que una producción clave de la economía de nuestra provincia está viviendo como consecuencia de una decisión política inconsulta, y por lo menos, desacertada.
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