Incluyendo estilos, la peluquería que rompe barreras de accesibilidad, ahora tiene casa propia

Con un espacio especialmente adaptado y un enfoque terapéutico, el emprendimiento salteño da un paso gigante en la atención inclusiva para niños —y también adultos— que necesitan algo más que un simple corte de pelo.

La emoción se siente en cada palabra de Verónica Borja y su compañero Rafa Martínez. El proyecto que comenzó como un servicio a domicilio, abre oficialmente las puertas de su propio consultorio-peluquería inclusiva, un sueño construido a puro compromiso, empatía y escucha activa de las familias.

“Estamos muy felices. Fue un paso gigante lo que vimos y también estamos contentos por los papás que nos apoyan, que nos siguen y nos invitan a seguir con esto”, cuenta Verónica, enfermera y acompañante terapéutica, quien detectó una necesidad concreta mientras trabajaba en escuelas.

La idea nació desde la experiencia directa. En su trabajo cotidiano, Verónica notó que muchos niños con alta sensibilidad sensorial evitaban cortarse el cabello porque las peluquerías tradicionales no estaban preparadas para acompañar sus tiempos.

“Veía que los chicos iban con el pelo largo porque no se dejaban cortar. En las peluquerías convencionales quieren hacer cinco cortes en una hora, y nosotros tardamos 30 o 40 minutos porque respetamos lo que cada niño necesita”, explica.

Así empezó Incluyendo Estilos: primero con visitas a domicilio que rápidamente se viralizaron entre las familias salteñas. La demanda creció, la agenda se llenó y el equipo recorrió toda la ciudad, incluso llegando hasta Cerrillos.

Un espacio pensado para regular y confiar

El siguiente paso fue crear un lugar propio. Hoy el nuevo consultorio abre sus puertas con un enfoque integral. El proceso no empieza con la tijera, sino con el vínculo: Recepción personalizada, juego y construcción de confianza, trabajo con objetos sensoriales, uso de mantitas de peso para regulación y respeto absoluto por los tiempos del niño.

Mientras Verónica se encarga de la regulación y el acompañamiento terapéutico, Rafael lidera la parte de los cortes (aunque ambos realizan el servicio). “Primero generamos confianza, jugamos, trabajamos lo sensorial. La idea es que el niño pueda estar tranquilo y lograr un corte como el resto de los chicos. De eso se trata la inclusión”, resume.

Un equipo que crece

Hoy el proyecto ya no es de dos. El equipo de Incluyendo Estilos está formado por Verónica, Rafael y Lorena (mano derecha en cortes inclusivos).

La capacitación es clave. “Esto no es para cualquiera. Hay que conocer a los chicos, saber qué les molesta, qué necesitan, cómo manejar los tiempos”, subraya Verónica.

Aunque la nueva peluquería está enfocada en niños con discapacidad, el servicio inclusivo se extiende a otros públicos, como adultos con discapacidad, personas con movilidad reducida, adultos mayores y personas que prefieren atención domiciliaria. De hecho, el equipo continúa realizando cortes a domicilio cuando la persona no puede trasladarse. “Vamos a la casa, compartimos un rato y la gente nos recibe con muchísimo cariño”, cuenta.

Contención también para las familias

El espacio fue pensado de manera integral. Mientras el niño se atiende, los padres cuentan con una sala de espera adaptada, con bebidas y un ambiente tranquilo. “Los papás están muy agotados y estresados. Queremos que ellos también se sientan contenidos”, explica.

El lugar recién abre y ya proyecta crecer. En el mismo espacio funcionarán consultorios con profesionales de especialidades como Psicopedagogía, Educación Especial, Psicología y Fonoaudiología. El objetivo es claro: construir una red de atención integral en discapacidad.

¿Dónde los encontras? En Catamarca 246 (antes de llegar a San Martín) o en las redes sociales como Incluyendo Estilos (Instagram, Facebook y TikTok).

Con sensibilidad, formación y una convicción firme, Incluyendo Estilos demuestra que la verdadera inclusión no se declama: se practica, corte a corte, confianza a confianza.