La histórica Esquina de las Flores de Salta cambió de cara. El tradicional mercado ubicado en Pellegrini y Urquiza quedó habilitado después de una renovación integral que buscó mejorar tanto las condiciones de trabajo de los puesteros como la experiencia de quienes pasan a comprar.
Y, según quienes trabajan allí desde hace décadas, el resultado ya se nota. “Vemos que más gente entra y hace compras, ha sido muy favorable”, contó Enrique Guaymás, vendedor con 20 años de actividad en el lugar. También destacó que el espacio quedó más iluminado y que las mejoras alcanzaron incluso a los sanitarios.
La remodelación incluyó reparación de cubiertas y desagües pluviales, refuerzos estructurales, adecuación de las instalaciones eléctricas, construcción y acondicionamiento de sanitarios, nuevos pisos y cielorrasos, persianas exteriores y recuperación de la fachada.
También se trabajó sobre las veredas y los accesos, con nuevos escalones, rampas en cruces peatonales y mejoras en la circulación y el espacio público del entorno.
Para Susana Gómez, que también trabaja allí desde hace más de dos décadas, uno de los cambios más visibles es justamente la comodidad para ingresar y recorrer. “La misma gente entra y se asombra con el nuevo aspecto”, señaló.
La sensación se repite entre los puesteros. Gladys Calderón resumió la transformación con una comparación bastante gráfica: “Ahora parece un salón en comparación de cómo era antes”. Y agregó que, donde antes mucha gente se quedaba mirando desde afuera, ahora hay mayor circulación dentro del mercado.
La intervención fue realizada por la Municipalidad de Salta con el objetivo de mejorar condiciones edilicias, funcionales, de seguridad y accesibilidad, sin perder la actividad tradicional que caracteriza a este rincón del centro.
La Esquina de las Flores forma parte desde hace años del paisaje cotidiano del área histórica de la ciudad. Con la remodelación terminada, conserva el mismo oficio y los mismos puestos, pero ahora con una imagen mucho más cuidada, mejores condiciones para trabajar y un pequeño dato que entusiasma a quienes están detrás del mostrador: entran más clientes.