La crisis de morosidad que atraviesa el país también se siente en Salta. No con los peores números de la Argentina, pero sí con registros lo bastante altos como para encender una alarma sobre el deterioro de la capacidad de pago de los hogares.
Los datos más recientes, correspondientes a mayo de 2026, muestran que en la provincia el 17,1% del crédito a familias cayó en situación irregular y que el 32,8% de los deudores ya presenta atrasos. Es decir: prácticamente uno de cada tres salteños endeudados ya tiene problemas para cumplir con sus obligaciones.
La foto provincial se entiende mejor cuando se la compara con el resto del NOA. En irregularidad del crédito a familias, Salta quedó por debajo de Tucumán, Catamarca y La Rioja, pero por encima de Jujuy y apenas por debajo de Santiago del Estero. En otras palabras, no está entre los casos más extremos de la región, pero tampoco entre los más contenidos.
Si se mira el porcentaje de deudores morosos, el cuadro sigue siendo delicado. Salta, con 32,8%, quedó por encima de Jujuy y Santiago del Estero, en línea con Corrientes, y por debajo de Tucumán, Catamarca y La Rioja. Eso la ubica en una franja alta dentro del mapa del norte argentino, bastante lejos de las jurisdicciones que hoy muestran mejores niveles de cumplimiento.
A nivel nacional, los extremos son bien marcados. En irregularidad del crédito a familias, La Rioja encabezó el ranking con 22,8%, mientras que La Pampa mostró el valor más bajo, con 9,1%. En porcentaje de deudores morosos, San Juan apareció en el peor lugar con 37,4%, mientras que la Ciudad de Buenos Aires tuvo el menor nivel, con 16,4%.
En ese tablero, Salta quedó lejos del peor escenario, pero también muy lejos del más sano. La provincia no es una excepción ni una isla, sino parte de un problema que ya se extendió por todo el país y que empieza a tener distintas respuestas según cada distrito.
En mayo, la mora alcanzó a 5,8 millones de personas en la Argentina y el 27,9% de los 20,9 millones de deudores registró algún tipo de irregularidad. En el caso específico de las familias, la mora ya llegó al 15,3%. Son números que muestran que el endeudamiento dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en un problema de escala nacional.
Las causas son bastante visibles. La caída del poder adquisitivo, el uso cada vez más frecuente del crédito para cubrir gastos corrientes, el avance de billeteras virtuales y préstamos no bancarios, y el encarecimiento del financiamiento terminaron armando una combinación explosiva. Muchas familias se endeudaron para sostener consumo básico y después se encontraron con cuotas más pesadas, ingresos que no alcanzan y un margen cada vez más chico para cumplir.
Frente a ese escenario, algunas provincias ya empezaron a mover piezas. Santa Fe lanzó un plan de protección de ingresos y desendeudamiento para refinanciar obligaciones financieras, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires se aprobó un Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal para reestructurar deudas bancarias en mora.
En Salta, en cambio, hasta ahora no apareció una acción oficial de ese tipo orientada específicamente al desendeudamiento familiar. Y ese contraste empieza a pesar, sobre todo cuando los números locales muestran que el problema ya no es hipotético ni lejano.