Comé Sano! transforma un hábito cotidiano en una solución ambiental

La empresa proveedora de viandas comenzó a implementar con la firma Finning su nuevo sistema integral de viandas reutilizables, que elimina la generación de residuos asociados y promueve la economía circular.

Comé Sano! puso en marcha un sistema integral de viandas reutilizables que elimina la generación de residuos asociados a las bandejas descartables utilizadas diariamente, promoviendo la economía circular. La primera empresa que confió en este sistema para alimentar a sus colaboradores, aun cuando los costos son un poquito más altos, es Finning, representante de Caterpillar en el país.

En la sucursal de Salta, alrededor de 25 personas almuerzan todos los días. Y según los cálculos que se hicieron previos a la toma de decisión, cada persona genera por mes un kilo de residuos entre las bandejitas y los envoltorios de plástico. Es el dato concreto que muestra cómo un hábito cotidiano puede convertirse en una herramienta concreta para generar un impacto ambiental positivo promoviendo hábitos más responsables en el entorno laboral.

La iniciativa se enmarca en una estrategia de economía circular que busca transformar una práctica diaria en una acción concreta de sustentabilidad. El proyecto ideado por Mercedes San Millán, socia gerente de Comé Sano!, encontró la viabilidad junto al equipo de Finning. La tercera pata de esta articulación la aporta Cíclico, una start up que Merecedes contacto a través del IAE Bussiness School, que aporta el sistema de trazabilidad a las bandejas reutilizables en las que llega la comida.

Este modelo de gestión, que Finning ya evalúa escalar a sus otras posiciones en Argentina y Chile, permite recuperar, sanitizar y reutilizar los recipientes utilizados para las comidas diarias, disminuyendo significativamente la generación de residuos asociados a envases descartables y garantizando condiciones adecuadas de higiene y seguridad alimentaria. La iniciativa incluye un sistema de trazabilidad mediante códigos QR provisto por la empresa Cíclico que facilita el monitoreo del uso de cada recipiente y asegura el correcto funcionamiento del circuito de reutilización.

“Esta posibilidad, en la que veníamos pensando hace ya un tiempo, preocupados por el volumen de descartables que manejamos, es una gran evolución en la forma de brindar servicios de alimentación”, contó Mercedes que fue quien unió a las partes de esta iniciativa colaborativa. “Para mí es fundamental que la alimentación saludable se una con el cuidado del ambiente. Lograr este proyecto junto a una empresa como Finning nos permite sumar una solución concreta que transforma un servicio cotidiano en una oportunidad para reducir residuos y promover hábitos más responsables. De nuestra parte, estamos decididos a interesar a otras empresas a sumarse a esta manera de entender el servicio de alimentación. Por supuesto, este sistema nos obliga a otra logística para el retiro de los recipientes, además nos ocupamos de lavarlos y sanitizarlos; pero lo hacemos con convencimiento y compromiso”, finalizo Mercedes.

Para Nicolás Giampaoli, gerente de la sucursal Salta de Finning, “la sustentabilidad se construye a partir de decisiones estratégicas, pero también de acciones cotidianas. Este proyecto nos permite integrar ambas dimensiones, incorporando una práctica concreta que genera beneficios ambientales medibles y que involucra activamente a nuestros colaboradores; aportando al desarrollo local”.

Es importante señalar que una vez completado su ciclo de vida útil, los envases son recuperados y procesados por la empresa Cíclico, para que el material pueda reincorporarse al circuito productivo mediante nuevos usos. De esta manera, la iniciativa asegura la trazabilidad del plástico desde su incorporación al sistema hasta su valorización final.