En el marco de su visita a Salta para inaugurar las nuevas oficinas corporativas en San Lorenzo Chico y un renovado centro de atención al público en calle Alsina al 700, Gerardo Gómez, country manager de Naturgy Argentina, compartió la visión de la compañía sobre el presente y el futuro del gas natural en la región. El ejecutivo destacó la apuesta de la empresa por mejorar la experiencia de los usuarios, modernizar su infraestructura y promover el acceso a un servicio que —según remarcó— resulta ampliamente más conveniente desde el punto de vista económico.
La apertura de los nuevos espacios forma parte de una estrategia más amplia orientada a colocar al cliente en el centro de la gestión, al tiempo que se fortalecen las condiciones de trabajo de los equipos. Pero más allá de la renovación edilicia, Gómez puso el foco en un desafío estructural: existen redes ya construidas que todavía no alcanzan su máximo nivel de conexión, principalmente por el costo que implica para los hogares realizar la instalación interna.
A continuación, los principales tramos de la entrevista.
Con el traslado de las oficinas centrales a San Lorenzo Chico y la apertura de una nueva oficina de atención al público parece haber una decisión fuerte de invertir para transformar la imagen de la empresa en Salta. ¿Es así?
Gerardo Gómez: Nos pusimos un objetivo muy fuerte, que es preocuparnos por la satisfacción del cliente y la de nuestros empleados, y sobre eso ronda nuestra estrategia. Estamos cambiando los perfiles de atención, incorporando tecnología y ofreciendo espacios abiertos. El edificio que teníamos antes era muy difícil de transformar: no se podían abrir las oficinas y el centro de atención era un espacio oscuro. Hay una apuesta fuerte por poner al cliente en el centro, pero para eso también tenemos que cuidar a nuestros empleados y contar con buenas instalaciones.
Esta política excede a la Capital, ya que también remodelaron las oficinas de Metán.
GG: Vamos a renovar todas las sucursales para que tengan la misma imagen del Grupo Naturgy. La oficina de Metán es más pequeña, pero funciona como una versión en miniatura de la de Salta. Y vamos a continuar con el resto, tanto en esta provincia como en Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero.
¿Cómo evalúan el negocio de la distribución de gas y qué perspectivas de crecimiento observan, considerando que las redes no están expandiéndose significativamente?
GG: Aun con tarifas congeladas siempre invertimos en seguridad y calidad técnica. Pero hoy hay muchas redes construidas sin clientes conectados. Pasan por la puerta de los hogares pero miles de familias no están conectadas. La gran barrera es la instalación interna, que debe pagar el cliente y tiene un costo alto. Tenemos que trabajar para vencer esa barrera con financiamiento a mayor plazo y lo más accesible posible, de modo que el ahorro frente a la electricidad o la garrafa permita cubrir esa cuota.
¿Qué acciones están llevando adelante para lograrlo?
GG: Estamos trabajando con bancos, gobiernos provinciales y municipios. Les pedimos que nos ayuden a que haya más conexiones a las redes, porque también es beneficioso para ellos. Sector público y privado debemos trabajar juntos para que el cliente pueda acceder. Hoy preferimos completar la capacidad de las redes existentes antes que construir nuevas y repetir el problema.
¿Cuánto más económico es el gas natural frente a otras alternativas?
GG: Lo tenemos estudiado: a igualdad de energía, el gas natural es un 323% más barato que la electricidad y un 133% más barato que la garrafa de GLP. Tiene requerimientos técnicos porque es un servicio que debe cumplir normativas de seguridad muy estrictas, pero es más económico, continuo y de mayor calidad. Sirve mejor para cocinar, calefaccionar y contar con agua caliente. A diferencia de la electricidad, tendría que ocurrir una catástrofe para que dejemos de prestar servicio.
Más allá de la modernización de sus oficinas, el mensaje que dejó la visita del ejecutivo es claro: el potencial de crecimiento del gas natural en el norte argentino no depende tanto de la infraestructura —que ya existe en muchos sectores— sino de generar condiciones que faciliten el acceso de los hogares. En ese escenario, el ahorro que implica este servicio aparece como uno de los argumentos más fuertes para impulsar nuevas conexiones.