La escena gastronómica salteña se renueva con una propuesta que tiene nombre de pausa y corazón de amigos: El Pazo Café. El proyecto es el resultado del encuentro entre Mateo, con su experiencia en fuegos y barras, y Estéfano, quien aportó una mirada fresca desde otros rubros. Juntos, estos "hermanos de la vida" transformaron su complicidad en un espacio de vibras relajadas, alejándose de los formalismos para ofrecer una experiencia auténtica donde la cultura callejera y el buen grano son protagonistas.
El concepto central es tan simple como necesario: regalar un momento de suspensión en el vértigo diario. "Queríamos un lugar donde uno pueda frenar un ratito en esta vida", confiesan sus fundadores. Para lograrlo, la propuesta marida el café de especialidad con un bakery de autor que incluye alfajores puramente artesanales diseñados no sólo para alimentar, sino para acompañar ese respiro que todo salteño merece a mitad de jornada.
Ante la pregunta de cómo es emprender en el escenario actual, Estéfano asegura que, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en el motor que encendió su inventiva: “Las dificultades del contexto nos obligaron a desarrollar nuevas habilidades y a potenciar la creatividad al máximo". Esa resiliencia es el combustible de El Pazo Café, una marca naciente que prioriza la calidad humana y la energía positiva por encima de cualquier crisis, manteniendo su esencia en constante movimiento.
Con los pies en el presente pero los sueños en el horizonte, los socios proyectan expandir este refugio a cada rincón de la ciudad. La meta es clara: consolidar una red de locales que funcionen como "estaciones de servicio para el alma", permitiendo que toda Salta descubra su mística. Lo que hoy comienza como una semilla compartida entre amigos en Balcarce 735, ya se perfila como un futuro referente de identidad y sabor local. Podés conocer más de su propuesta y sumarte a la experiencia a través de su Instagram: @elpazocafe.