Salta abrió una nueva etapa en su agenda de innovación con el lanzamiento del Programa de Innovación Abierta para pymes, una herramienta que apunta a algo cada vez más decisivo para el desarrollo productivo: lograr que empresas, ciencia y emprendedores trabajen más conectados y con objetivos compartidos.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Economía y Servicios Públicos a través de la Subsecretaría de Economía del Conocimiento, comenzó a tomar forma con una reunión en la que participaron referentes de distintas empresas salteñas, junto a funcionarios provinciales y actores vinculados a la transferencia tecnológica y la innovación.
En ese primer encuentro estuvieron la subsecretaria de Economía del Conocimiento, Lorena Trovato; el coordinador de la Región Norte de la Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET, Fidel Pérez; el director del Programa de Innovación Abierta, Andrés Colombo; y la coordinadora Lorena Talbot Wright, de la Fundación FIDE de Córdoba.
Más allá del lanzamiento formal, lo interesante del programa pasa por la lógica que propone. La idea no es que cada pyme tenga que resolver sola sus desafíos, sino que pueda vincularse con profesionales del ámbito científico-tecnológico y con emprendedores capaces de aportar soluciones, desarrollos o nuevas miradas para mejorar procesos, incorporar conocimiento y ganar competitividad.
Ese enfoque busca instalar en Salta una dinámica más colaborativa, donde la innovación no aparezca como un concepto abstracto, sino como una herramienta concreta para resolver problemas reales del sector productivo. En otras palabras, se trata de construir puentes entre quienes tienen necesidades y quienes pueden ayudar a resolverlas.
La apuesta no es menor si se mira el peso que tienen las pequeñas y medianas empresas en la economía provincial. Según se destacó durante la presentación, las MiPyMEs representan el 99,6% del entramado empresarial de Salta, un dato que explica por qué cualquier política orientada a fortalecerlas termina teniendo impacto sobre buena parte de la actividad económica local.
En ese marco, el programa busca promover soluciones coproducidas entre empresas, instituciones científico-tecnológicas y emprendedores, dentro de un esquema de trabajo que combine innovación abierta, vinculación tecnológica y aplicación práctica del conocimiento.
La hoja de ruta incluye además capacitaciones y espacios de sensibilización sobre temas como innovación abierta, propiedad intelectual y vinculación tecnológica, junto con encuentros orientados a detectar desafíos concretos y generar proyectos conjuntos.
La novedad, en definitiva, es que Salta empezó a mover una pieza importante para su ecosistema productivo: crear condiciones para que la innovación deje de depender solo del esfuerzo individual de cada empresa y pase a construirse también desde la articulación. Y en una provincia donde las pymes ocupan un lugar central, esa apuesta puede abrir oportunidades bastante más amplias que las de un programa aislado.