Ricetto se reinventa en Salta: por la crisis abre una nueva etapa y se convierte en outlet

Precios en modo supervivencia, stock acumulado y consumo retraído: la marca salteña reconvierte su local en outlet para sostener ventas sin resignar calidad y enfrentar un escenario cada vez más competitivo

En tiempos donde vender ya no alcanza y sostener un comercio se volvió una carrera diaria contra los costos, una marca salteña decide no esperar: cambia. La tienda de indumentaria Ricetto lanzó oficialmente su formato outlet en su local de Galería El Palacio, apostando a precios más competitivos sin resignar calidad.

La decisión no es casual ni aislada. Es, en palabras de la dueña de la firma, María Eugenia Costansi, una respuesta directa al contexto. “El cambio tiene que ver con ver cómo salir de esta situación”, explican desde la firma. El diagnóstico es claro: los costos siguen firmes —alquileres, personal, cargas sociales— mientras el consumo se enfría.

La estrategia fue concreta: mantener el mismo estándar de calidad, pero trabajar con productos discontinuos. Es decir, prendas que ya no se reponen, lo que permite bajar precios sin afectar la estructura del negocio. No hay margen para especulación: “El precio es el que nos da fábrica. No hay sobreprecios ni maniobras. Competimos con las mismas marcas que vende el resto”, aseguran.

Competencia desigual y consumidor en modo supervivencia

El nuevo escenario comercial también trae tensiones. Desde Ricetto advierten sobre una competencia cada vez más despareja, especialmente frente a circuitos informales o productos sin trazabilidad. “Cuando no hay plata, la gente compra lo que sea” reconocen, marcando un cambio en el comportamiento del consumidor.

Sin embargo, la marca busca diferenciarse con un mensaje claro: comparar calidad con calidad. Ahí es donde creen que todavía tienen una ventaja.

El formato outlet encuentra terreno fértil en un dato clave: el sobrestock. El invierno pasado dejó mercadería sin vender en muchos comercios, y eso hoy se convierte en oportunidad. “Tenemos mucho stock del año pasado. Fue una temporada muy mala para todos. Eso nos permite ofrecer precios realmente atractivos”, explican.

El resultado: promociones constantes, cuotas sin interés y valores que buscan reactivar la venta diaria. Aunque nació como respuesta a la coyuntura, el outlet podría quedarse. “La idea es sostenerlo en el tiempo”, afirman. La lógica es simple: siempre habrá productos discontinuos que permitan ajustar precios sin perder rentabilidad.

Eso sí, aclaran un punto clave del negocio: no todo puede convertirse en oferta. “No se puede bajar un producto nuevo de 50 a 20. Eso sería vender por debajo del costo”.

Lo que pasa en Ricetto no es un caso aislado: es una radiografía del comercio minorista en Salta. Adaptarse ya no es una opción, es una condición de supervivencia. El outlet, en este contexto, no es solo una estrategia comercial: es una forma de seguir abiertos. Y, sobre todo, de seguir vendiendo.

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