IMontanar, la consultora que ayuda a comercios salteños a dejar de perder tiempo, datos y plata

La consultora trabaja con comercios, empresas familiares y pymes que aún manejan parte de su operación con papel, Excel o programas viejos. Aseguran que digitalizar un negocio no tiene por qué ser complejo ni inaccesible

En el día a día de muchos comercios salteños hay una escena que se repite más de lo que parece: ventas anotadas a mano, cuentas que se siguen en cuadernos, planillas de Excel que se corrigen sobre la marcha y sistemas antiguos que siguen funcionando por costumbre más que por confianza. En ese terreno decidió moverse IMontanar, una consultora de sistemas orientada a negocios locales que buscan ordenarse sin tener que convertirse en expertos en tecnología.

Su cara visible es Pablo Montanar, que cumple un rol particular. No es un programador o un técnico que habla en código, sino la persona que escucha a los dueños entiende cómo funciona cada negocio y traduce esas necesidades a un equipo de desarrolladores con experiencia en sistemas, bases de datos e integraciones. Esa combinación entre mirada comercial y respaldo técnico es, justamente, una de las cartas con las que la consultora busca diferenciarse.

La apuesta de IMontanar está puesta en negocios como panaderías, peluquerías, bares, tiendas de ropa, canchas de pádel, aserraderos, distribuidoras y otros negocios que mueven dinero todos los días, pero que muchas veces no tienen control fino sobre lo que pasa. Según plantea Montanar, ahí suelen aparecer los mismos síntomas: no saber exactamente cuánto se vendió, cuánto stock queda, qué clientes deben plata o por dónde se está perdiendo tiempo y dinero.

Uno de los mitos que busca derribar la consultora es la idea de que incorporar un sistema está reservado para empresas grandes o requiere presupuestos imposibles. Montanar reconoció que muchos negocios siguen postergando esa decisión porque creen que será cara, difícil o innecesariamente complicada, o porque ya tuvieron una mala experiencia con alguien que les ofreció una solución sin entender cómo trabajaban. Frente a eso, IMontanar propone hacer el recorrido al revés: primero escuchar, después diagnosticar y recién entonces acercar una propuesta concreta, simple y utilizable por el dueño o por cualquier empleado, sin depender de conocimientos técnicos especiales.

El tipo de problemas que abordan no siempre requiere una revolución tecnológica, sino resolver cuellos de botella cotidianos. Como ejemplo citó un negocio que seguía operando con un sistema de más de veinte años, mientras hacía sus respaldos de información manualmente en Excel. Pero los datos se dañaban, se perdía información y no había forma confiable de recuperarla. La salida fue migrar a una herramienta más moderna, con backup automático en la nube y acceso desde distintos dispositivos. Un cambio que, leído desde afuera, parece técnico, pero que para cualquier empresa en marcha puede marcar la diferencia entre tener control o manejarse a ciegas.

La forma de trabajo de la consultora también busca bajar la barrera de entrada. Todo empieza con una charla con el dueño del negocio para entender cómo opera, qué cosas le molestan y en qué puntos siente que pierde tiempo o plata. A partir de ahí se elabora un diagnóstico y, si el cliente decide avanzar, presentan una propuesta con precio cerrado y tiempo estimado. Después de la implementación, además, capacitan al usuario para que pueda manejar el sistema por su cuenta.

En ese esquema, el tema del costo aparece como una preocupación central, y también como uno de los mitos que más se repiten. Montanar aseguró que los servicios están pensados para comercios locales, y planteó que un sistema bien implementado no debería verse solo como un gasto, sino como una herramienta que ayuda a recuperar control, cobrar mejor, evitar pérdidas de stock y ahorrar tiempo. Dicho de otro modo, no se trata solamente de tener un software, sino de ordenar la caja, las ventas y la operación cotidiana.

A eso se suma un servicio de soporte mensual para que el cliente no quede solo después de la puesta en marcha. Y para quienes todavía dudan, la puerta de entrada que ofrece la consultora es bastante directa: la primera consulta no tiene costo. La invitación es a escribirles, contar qué tipo de negocio tienen y cuál es el problema que hoy les genera dolor de cabeza. El contacto se canaliza por el WhatsApp 3794 52-8152, o por Instagram.

En tiempos en que la digitalización suele presentarse como algo lejano, técnico o costoso, la propuesta de IMontanar intenta bajar esa conversación a tierra. Hablar menos de sistemas en abstracto y más de problemas concretos: ventas que no se registran, cuentas que no cierran, stock que no coincide, información que se pierde. Y, sobre todo, insistir en una idea que muchos negocios todavía no terminan de creer: que empezar a ordenarse puede ser bastante más simple —y bastante menos caro— de lo que imaginan.