Con el respaldo unánime de las provincias, Daniel Romano fue electo presidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) y convirtió a Salta en la cabecera de la entidad por primera vez. En diálogo con IN Salta, el dirigente destacó el valor político de la designación, advirtió por la fuerte caída del consumo y planteó que la prioridad de su gestión será gestionar alivio para las panaderías del país.
Romano explicó que las elecciones en la federación se realizan cada dos años y que su llegada a la presidencia fue producto de un trabajo sostenido y de la búsqueda de consensos entre las cámaras provinciales. “A Dios gracias hemos logrado el consenso de todas las provincias para poder ser elegidos. Es una tremenda responsabilidad y un gran honor representar a todos los panaderos del país”, afirmó.
El dirigente subrayó además el peso simbólico de que el norte argentino conduzca la entidad. “No siempre se llega porque generalmente lo hacen las provincias más grandes. Que hoy un salteño esté al frente nos llena de orgullo y demuestra el reconocimiento al trabajo que venimos realizando desde hace años”, señaló.
Caída del consumo y costos en alza
Respecto de la agenda que marcará su gestión, Romano fue directo: el principal problema es la contracción del consumo. “Hay algo transversal a todo el país que es la fuerte caída de las ventas. Tenemos costos fijos muy altos y debemos soportar bajas muy fuertes en la demanda. El bolsillo de la gente es lo que más nos hace tambalear como empresarios”, advirtió.
En ese sentido, remarcó que muchas decisiones clave no dependen del sector, pero sí del diálogo con el Gobierno nacional. “Nos toca transmitir los problemas que tiene la actividad. Hoy no hay bajas de impuestos concretas para nosotros y, aunque se habla de que las pymes son grandes generadoras de empleo, en la práctica estamos muy ajustados”, expresó.
Crédito caro y empleo en pausa
Romano también cuestionó el costo del financiamiento. Según indicó, acceder a créditos con tasas del 60% o 70% vuelve inviable cualquier estrategia de sostenimiento. “Tomar un crédito así es como pegarse un tiro en el pie”, graficó.
En el mismo tono, puso en duda la capacidad de generar nuevos puestos de trabajo sin una recuperación del consumo. “Hay una reforma laboral hacia adelante, pero si no hay ventas, ¿cómo tomamos gente? Con lo que tenemos hoy es más que suficiente”, planteó.
“Necesitamos que nos sostengan”
De cara a lo que viene, el flamante presidente de FAIPA aseguró que su gestión buscará abrir canales de diálogo para conseguir alivio financiero y fiscal. “Necesitamos algún oxígeno. Quizás no venga un helicóptero a sacarnos del río, pero sí que nos sostengan hasta que pase este momento”, dijo.
Y cerró con un mensaje que sintetiza el clima del sector: el objetivo es cuidar tanto a las empresas como a los trabajadores panaderos en un contexto económico que, por ahora, sigue siendo desafiante.