La actividad minera en la Puna salteña no solo crece en volumen y proyectos: también suma controles. Durante una semana, el Gobierno provincial realizó un operativo integral sobre la Ruta Nacional 51, a la altura de Campo Quijano, uno de los principales corredores logísticos del litio y otros minerales estratégicos.
El procedimiento formó parte de una estrategia de fiscalización articulada entre distintos organismos provinciales, con foco en el transporte y la documentación vinculada a la actividad minera. Participaron equipos de la Dirección General de Rentas, la Secretaría de Minería, la Dirección de Recursos Energéticos y Mineros, la Subsecretaría de Trabajo y la Secretaría de Seguridad.
En el caso específico de la Secretaría de Minería, los controles se centraron en la verificación de las Guías de Tránsito de Minerales, el documento obligatorio que respalda el traslado de sustancias minerales dentro y fuera de la provincia. Esta herramienta permite acreditar la procedencia del material y constituye un eslabón clave en la trazabilidad de la producción.
Durante el operativo se relevaron de manera sistemática los vehículos vinculados al sector que circularon por el punto de control. La Ruta 51 es uno de los accesos estratégicos hacia los proyectos en la Puna y hacia el Parque Industrial de General Güemes, por lo que el monitoreo en ese tramo impacta directamente en la cadena logística minera.
Desde el Gobierno anticiparon que los controles continuarán bajo una modalidad transversal, aleatoria y permanente. En un contexto de expansión del litio y creciente movimiento de cargas, la fiscalización apunta a ordenar la actividad, prevenir irregularidades y fortalecer la transparencia en una de las principales economías productivas de la provincia.
La señal es clara: más minería, pero también más control en territorio.