Spotorno proyecta un crecimiento del 3% en 2027, pero advierte por la inversión y el escenario electoral

El economista Fausto Spotorno trazó en Salta un escenario de recuperación moderada para el próximo año, con una expansión del 3% y una inflación del 21%. Advirtió, sin embargo, que la inversión sigue siendo insuficiente.

La economía argentina podría recuperar algo de velocidad en 2027, pero difícilmente lo haga con un rebote espectacular. Esa fue una de las principales definiciones que dejó Fausto Spotorno durante la conferencia que brindó este jueves en la Usina Cultural, en el marco de los 120 años de la Cámara de Comercio e Industria de Salta.

Ante empresarios y referentes del sector privado, el economista planteó un escenario de crecimiento de entre 2,5% y 3% para el próximo año, aunque aclaró que buena parte de esa mejora respondería más a un rebote después de meses débiles que a una aceleración estructural de la economía.

Uno de los problemas de fondo, señaló, continúa siendo la falta de inversión suficiente para sostener tasas elevadas de crecimiento. Spotorno vinculó esa dificultad tanto con factores locales como con un contexto internacional mucho menos amigable para países que necesitan capital.

Su argumento fue que las tasas internacionales permanecen altas, los Estados desarrollados demandan enormes cantidades de financiamiento y las inversiones tecnológicas absorben una porción creciente del capital global. En ese contexto, Argentina debe competir por fondos que pueden obtener rendimientos atractivos en mercados mucho menos riesgosos.

Para Salta y el Norte argentino, sin embargo, identificó una oportunidad: buena parte de las inversiones que siguen despertando interés internacional están asociadas precisamente con energía, minería y actividades vinculadas con la producción de commodities.

Inflación más baja, pero consumo todavía ajustado

Spotorno estimó una inflación cercana al 30% para el cierre de 2026 y proyectó alrededor de 21% para 2027.

Pero advirtió que una menor inflación no implica automáticamente una recuperación fuerte del consumo.

El economista explicó que los hogares siguen enfrentando aumentos importantes en servicios esenciales y que una parte de la recuperación salarial termina destinada a cubrir esas erogaciones. Por eso, aun cuando mejoren los ingresos reales, el dinero disponible para consumo masivo puede crecer bastante más lentamente.

La foto también cambia según el rubro. Spotorno señaló que las ventas PyME continúan golpeadas, mientras que algunos bienes durables muestran un comportamiento diferente, apoyados en el crédito.

Mencionó como ejemplo el crecimiento de las motos, donde además del financiamiento aparecen cambios en las decisiones de los consumidores frente al costo y los tiempos del transporte público.

Exportaciones: el sector que sí muestra otra dinámica

Uno de los datos que destacó con mayor énfasis fue el comportamiento exportador.

Según Spotorno, las exportaciones vienen mostrando una evolución favorable en distintos rubros, incluida parte de la industria manufacturera, y representan uno de los cambios más claros respecto del modelo económico previo.

Su lectura es que la economía está atravesando una transformación en la que sectores exportadores, energía, minería y algunas actividades industriales vinculadas con mercados internacionales ganan protagonismo.

Para el economista, ese proceso también ayuda a explicar por qué la evolución de los sectores es tan desigual: mientras algunas actividades orientadas al mercado interno siguen con dificultades, otras ligadas a exportaciones o a grandes inversiones tienen perspectivas considerablemente mejores.

El comercio también está cambiando

Spotorno dedicó parte de su exposición a un fenómeno particularmente cercano al público de la Cámara: la transformación del comercio.

Planteó que el avance de las ventas online está desplazando parte de la actividad desde los locales tradicionales hacia logística, transporte y distribución. Redes sociales, plataformas digitales, depósitos y servicios de entrega empiezan a ocupar funciones que antes estaban concentradas casi exclusivamente en el comercio físico.

También observó una tendencia hacia establecimientos de mayor escala, con superficies más grandes y estructuras pensadas para operar con menores costos unitarios.

El problema, nuevamente, es la inversión necesaria para hacer esa transformación. Con crédito todavía limitado y capital caro, advirtió, el proceso podría producirse, pero de manera más lenta.

2027 tendrá además el ruido de las elecciones

A todos esos factores se suma uno que Spotorno considera difícil de ignorar: el calendario electoral.

El economista sostuvo que la incertidumbre política puede influir nuevamente sobre las decisiones de inversión y sobre la demanda de dólares a medida que se acerquen las elecciones de 2027.

Por eso, aun con inflación descendente y una economía que podría crecer entre 2,5% y 3%, no espera un año completamente despejado.

La síntesis de su exposición dejó un escenario con señales mixtas: una economía que podría recuperarse lentamente, exportaciones funcionando como uno de sus principales motores y oportunidades importantes para minería, energía y actividades orientadas al exterior, pero con inversión todavía insuficiente, consumo cauteloso y un año electoral capaz de volver a alterar expectativas.

Para las empresas, la clave de 2027 podría estar justamente allí: distinguir qué sectores tendrán viento a favor y cuáles seguirán obligados a competir en un mercado interno mucho más exigente.