Salta busca convertir las oportunidades del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en inversiones, nuevos mercados y mayor desarrollo productivo. Durante el Foro Federal Argentino UE–Mercosur, realizado en la provincia, Ignacio Lupión, ministro de Producción y Minería de Salta destacó la diversidad de la matriz productiva salteña y sostuvo que el desafío es agregar valor a los recursos locales para ampliar las exportaciones.
En diálogo con IN Salta el funcionario también se refirió a las tensiones diplomáticas entre el Gobierno nacional y España y a las posibilidades de desarrollar una cadena de valor vinculada con el maíz, el bioetanol y la producción ganadera.
—Ministro, ¿por qué se realiza en Salta este foro federal y no en Buenos Aires?
—Porque somos muy importantes. Hoy Salta está representando al sector productivo nacional. La región pampeana concentra una parte muy importante del producto bruto interno, pero el desafío ahora es acrecentarlo a través de las provincias, especialmente las del norte. Salta tiene una minería importante, un sector agropecuario muy pujante, vitivinicultura y energía. Tenemos muchas cosas para mostrar y para hacer. Además, a la gente le gusta mucho Salta.
—¿Qué representa el mercado europeo para la economía y la producción salteña?
—Es una puerta. Salta exporta a Europa desde hace mucho tiempo. Hoy llegan a ese continente productos como legumbres, tabaco, cítricos y también algo de maíz. Pero este convenio comercial nos abre un panorama enorme, porque bajan los aranceles y se simplifican los trámites. Para Salta es muy importante que ese intercambio pueda crecer.
—Usted planteó la necesidad de dejar de exportar solamente materia prima y avanzar hacia una producción con mayor valor agregado. ¿Cómo podría concretarse ese cambio?
—Tenemos que dejar de exportar maíz y pasar a exportar bioetanol. Tenemos que producir manufacturas con mayor valor agregado y transformar nuestra producción primaria dentro de la provincia.
El bioetanol es uno de los casos más interesantes. Podemos producirlo a partir del maíz y utilizar la burlanda, que es un subproducto de ese proceso, para alimentar a nuestros novillos y obtener animales terminados y carne salteña. Sería un círculo virtuoso que podríamos concretar con inversiones que no necesariamente tienen que ser tan grandes.
Por eso necesitamos que la Unión Europea y las principales potencias mundiales vengan a Salta y se animen a invertir.
—En medio de este trabajo de integración comercial, existen tensiones diplomáticas entre el Gobierno nacional y España. ¿Cómo pueden impactar esos cruces en el acuerdo que se busca fortalecer?
—Esto es a mediano y largo plazo. Son problemas diplomáticos puntuales que pueden surgir entre presidentes, pero tenemos que aprender a mirar más adelante. Los acuerdos no deberían depender de un presidente ni de una relación circunstancial entre dos gobiernos, sino que deberían consolidarse entre países y entre sus pueblos.
Elijamos a quien elijamos y sean quienes sean nuestros gobernantes, la política económica y la política exportadora tienen que mantenerse en el tiempo.
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