La Zona Franca Salta volvió a mover fichas en el tablero del comercio exterior. En una jornada que reunió a empresarios, operadores logísticos y funcionarios, la conducción de COZOFRA puso el foco en la integración comercial con China y en el potencial de la provincia para jugar en primera línea dentro del corredor bioceánico.
Durante la apertura, Dante Apaza repasó el recorrido de la entidad desde 2001 y remarcó que la zona franca fue adaptándose a los distintos ciclos económicos del país, desde etapas marcadas por la importación hasta procesos con mayor valor agregado industrial dentro del predio. El mensaje buscó transmitir experiencia y continuidad en un contexto donde la logística gana protagonismo.
Uno de los ejes más subrayados fue la ubicación estratégica del complejo en General Güemes. Apaza insistió en que no se trata de datos aislados: la cercanía a rutas clave, la conexión con los pasos de Sico y Jama, el desvío ferroviario propio y la proximidad a aeropuertos internacionales configuran —según su mirada— una plataforma concreta para la industria minera y los proyectos de gran escala. Incluso recordó antecedentes de cargas aéreas especiales en la región para graficar el potencial operativo.
El presidente de COZOFRA también detalló la infraestructura disponible, tanto en el depósito fiscal como en la zona franca propiamente dicha. Habló de superficies operativas, básculas certificadas por INTI, escáneres de seguridad, galpones de distintas dimensiones, posibilidad de consolidación de contenedores y presencia permanente de Aduana. La señal al sector privado fue directa: la herramienta logística está lista para escalar operaciones.
Pero el momento más esperado llegó con la referencia al acuerdo con Shanghái, presentado como una pieza clave para acortar distancias con el mercado chino. La iniciativa apunta a facilitar la llegada de empresas salteñas —especialmente pymes— a circuitos comerciales del gigante asiático, mejorar tiempos logísticos y generar vínculos más directos con proveedores y compradores.
En el mismo encuentro, el ministro de Economía provincial, Roberto Dib Ashur, aportó el contexto macro que empuja la estrategia. Confirmó que ya están disponibles los primeros 100 millones de dólares de FONPLATA para obras vinculadas al corredor bioceánico y anticipó nuevos financiamientos del Banco Mundial y del BID para avanzar sobre la Ruta 51 y el centro multimodal de cargas.
La lectura que sobrevoló la jornada fue compartida por el sector público y privado: más infraestructura y más integración logística deberían traducirse en más exportaciones. En ese esquema, la alianza con China aparece como una puerta de acceso que Salta no quiere dejar pasar.
Con minería, agroindustria, turismo y energías renovables en expansión, la provincia busca ahora transformar su ventaja geográfica en negocios concretos. Y en esa hoja de ruta, la Zona Franca de Güemes intenta posicionarse como el engranaje que conecte la producción del NOA con los mercados de Asia.