A veces todo empieza con una cafetera. En el caso de Fabricio González Aguilar, el disparador fue justamente ese: comprarse una máquina espresso para disfrutar en casa un café distinto al de siempre. Pero lo que parecía un simple hobby terminó convirtiéndose en Café Pue Salta, un emprendimiento local que apuesta por el café de especialidad y por enseñar que no todo lo que parece café… realmente lo es.
“El nombre tenía que ser bien salteño, algo regional, original. Por eso nació Café Pue Salta”, cuenta Fabricio, entre risas, mientras explica que la idea surgió después de cansarse de consumir cafés comerciales y empezar a buscar sabores más complejos y auténticos.
La travesía no fue sencilla. “Cuando empecé a meterme en este mundo, ni siquiera conseguía quién me venda café molido para espresso. Arranqué comprando café del supermercado y después empecé a querer probar algo más excéntrico, más fuera de lo normal”, recuerda.
Ahí apareció el universo del café de especialidad. ¿Qué significa exactamente? Fabricio lo explica casi como un barista profesional: “El café se puntúa del 0 al 100. A partir de 80 puntos ya se considera café de especialidad. Esa evaluación la hace la Specialty Coffee Association. Todo lo que está por debajo entra en la categoría de café comercial”.
Y no se guarda críticas para algunos productos muy populares en Argentina. “Hay bebidas que directamente no son café. Muchas veces son granos tostados y quemados. Y después está el café torrado, que tiene azúcar agregado y no es recomendable para la salud”, señala. De hecho, comenta que en varios países europeos este tipo de café ya está restringido o directamente prohibido.
El dato no es menor: gran parte de los argentinos consume café torrado sin siquiera saberlo.
La curiosidad de Fabricio por el buen café nació hace apenas un año, pero avanzó a velocidad espresso. Su recorrido incluyó largas pruebas en cafeterías salteñas y mucho entrenamiento del paladar.
“Siempre me gustó tomar café afuera y empecé a notar diferencias. Por ejemplo, en Café Van Gogh sentía sabores distintos, más trabajados. Después descubrí otros lugares como Café Hidalgo, que tienen cafés excelentes”, relata.
Esa experiencia fue afinando su gusto hasta convertir una pasión en un pequeño negocio. Hoy, Café Pue Salta está orientado principalmente al consumo hogareño: personas que tienen cafeteras espresso o métodos manuales y quieren dejar atrás el café tradicional.
La propuesta incluye cafés seleccionados y asesoramiento para quienes recién empiezan. Porque, según Fabricio, el mayor desafío no es vender café, sino cambiar hábitos.
“Estamos acostumbrados a tomar cualquier cosa y pensar que eso es café. Cuando la gente prueba uno de especialidad, descubre aromas, sabores y una experiencia completamente distinta”, afirma.
En una provincia donde las cafeterías de especialidad comenzaron a multiplicarse en los últimos años, Café Pue Salta busca encontrar su lugar apelando a algo simple pero poderoso: el boca en boca y la pasión genuina de alguien que pasó de consumidor curioso a emprendedor cafetero.
Y sí, todo empezó con una máquina espresso en la cocina de su casa.
No te quedes sin el tuyo, hace tu pedido aquí https://www.instagram.com/cafepuesaltaok/.