En un mercado donde cada vez existen más productos y servicios, captar la atención se volvió uno de los grandes desafíos para quienes desarrollan proyectos. Ya no alcanza con tener una buena idea: también es necesario saber explicarla, comunicar su valor y conectar con quien está del otro lado.
Para Aleksan Buyuk Kurt, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, esa instancia de comunicación adquirió una importancia central. El pitch —la presentación de un proyecto ante un jurado, un inversor o un potencial aliado— puede ser determinante a la hora de transformar una buena idea en una oportunidad concreta.
El profesional pasó por Salta en el marco de la Hackaton NOA Innova y dialogó con IN Salta sobre la importancia de conocer al producto al cliente y hacer una buena presentación.
—¿Por qué el pitch adquirió tanta importancia?
—Estamos en una época en la que estamos sobreofertados de productos y servicios y es muy difícil generar valor. Un elemento central no es simplemente hacer un producto o construirlo, sino que la instancia comercial toma una relevancia distinta. Dentro de esa instancia, el proceso también se vuelve más particionado. Entonces, el pitch, la instancia en la cual uno presenta el producto, termina siendo de relevancia plena.
—¿Qué tiene que lograr un buen pitch?
—Es el momento en el que tenés que brillar para mostrarle a un jurado, a un inversor o a alguien que pueda apoyar la propuesta todo lo que venís trabajando. Hay que entender el contexto de la época en la que nos toca hacer productos y negocios, que es muy compleja, y utilizar herramientas comunicacionales para tratar de generar mayor impacto.
—¿La tecnología está modificando también la manera de emprender?
—La combinación de la experiencia que uno va trayendo hasta este punto con la aparición de la inteligencia artificial es un combo explosivo que puede dar un montón de oportunidades. Permite investigar más profundamente, hacer mejores análisis de datos, crear nuevos productos, testear más rápido las ideas y descartarlas o seguir avanzando.
—¿Entonces la inteligencia artificial no reemplaza la experiencia humana?
—Creo que este es un momento clave para esta generación, en el que podemos combinar esas dos cosas y aprovechar lo que traemos como humanos con una herramienta que tiene tanta potencia.
La discusión, en definitiva, vuelve a colocar a la persona en el centro. En un escenario donde la inteligencia artificial permite producir, analizar y experimentar a una velocidad inédita, comprender qué necesita el otro y saber comunicar una propuesta siguen siendo capacidades decisivas.
Porque una buena idea puede ser desarrollada con tecnología, pero para que alguien quiera apostar por ella todavía hay que saber contarla.