El Gobierno provincial trabaja en la declaración de emergencia para los departamentos productores de los Valles Calchaquíes, luego de las fuertes heladas que afectaron los viñedos. El ministro de Producción y Minería de Salta Ignacio Lupión señaló que el sector ya atravesaba una crisis comercial desde hace varios años y que ahora se suma un fuerte impacto productivo.
La vitivinicultura salteña atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. A una situación comercial que viene deteriorándose desde hace varias temporadas se sumó ahora el impacto de las heladas registradas el 14 de septiembre, que afectaron viñedos de los Valles Calchaquíes en plena etapa de brotación.
Frente a este escenario, el Gobierno de Salta avanza en la declaración de la emergencia para las zonas productoras de vid, con el objetivo de generar herramientas de asistencia para los productores afectados.
El anuncio fue realizado por el ministro de Producción y Minería de Salta, Ignacio Lupión, en diálogo con IN Salta. El funcionario explicó que la medida comenzó a gestionarse esta semana y que alcanzará a los departamentos donde se concentra la producción vitivinícola de los Valles Calchaquíes.
La decisión busca dar respuesta a una situación que, según explicó el funcionario, tiene dos dimensiones. Por un lado, la crisis comercial que atraviesa el vino desde hace varios años y, por otro, el nuevo golpe provocado por las bajas temperaturas sobre las plantas.
Un problema que no comenzó con la helada
“Venimos en una situación difícil ya hace varios años, no es este año nada más”, explicó el ministro al referirse al escenario que atraviesa la actividad.
Según describió, la comercialización de vinos se encuentra complicada a nivel mundial y el problema central para las bodegas salteñas continúa siendo el mercado.
Como ejemplo del escenario internacional, mencionó la situación de Burdeos, Francia, donde se están ofreciendo incentivos para retirar hectáreas de viñedos ante las dificultades que atraviesa el sector. Ese proceso forma parte de una crisis más amplia de la vitivinicultura internacional, marcada por cambios en el consumo y desequilibrios entre producción y demanda.
En Salta, esa problemática se suma ahora al daño ocasionado por las heladas.
“Hoy el problema más grave que tenemos con los vinos es un tema comercial y ahora se nos aumentó un tema productivo”, resumió el funcionario.
La helada golpeó cuando la vid ya había brotado
La madrugada del 14 de septiembre las temperaturas descendieron hasta los 6 grados bajo cero en algunos sectores de Cafayate. El frío llegó cuando las plantas ya habían comenzado su brotación, dejando expuestos los brotes jóvenes.
Productores de la zona reportaron daños importantes. En algunos establecimientos se estimaron pérdidas de hasta el 70%, mientras que otros productores señalaron que la totalidad de la superficie que ya había brotado quedó afectada. El impacto definitivo, sin embargo, dependerá del comportamiento del rebrote en las próximas semanas.
El fenómeno afectó además a variedades emblemáticas de la vitivinicultura salteña, entre ellas Torrontés y Malbec, y amenaza con reducir la producción y la demanda de mano de obra durante la próxima campaña.
Asistencia y medidas comerciales
Mientras avanza la declaración de emergencia, el Gobierno provincial mantiene conversaciones con Bodegas de Salta y productores para definir medidas que permitan sostener la actividad.
El ministro explicó que se está trabajando especialmente sobre herramientas comerciales, debido a que la dificultad para colocar el vino producido es anterior a la helada.
El sector ya venía alertando sobre la acumulación de vino en las bodegas, la caída del consumo y el deterioro de la rentabilidad. El presidente de Bodegas de Salta, Alejandro Martorell, señaló recientemente que existe un exceso de vino almacenado y que la caída del consumo impactó directamente sobre toda la cadena productiva.
La emergencia buscará, de esta manera, atender el impacto inmediato del fenómeno climático, pero también acompañar a una actividad que viene atravesando dificultades económicas estructurales.
Para los productores de los Valles Calchaquíes, el desafío será sostener las fincas durante los próximos meses, mientras esperan saber cuánto podrán recuperar las plantas afectadas y cómo afrontar un mercado que ya venía siendo adverso antes de la helada.
La crisis del vino salteño, así, suma una nueva preocupación: a la dificultad para vender se agrega ahora la incertidumbre sobre cuánto habrá para cosechar.
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