La gastronomía salteña atraviesa una de sus etapas más complejas en los últimos años. Según datos de la Cámara Gastronómica de Salta, el consumo cayó entre un 20% y un 30% durante 2025 -con diferencias según el rubro-, pero con un impacto generalizado en toda la provincia.
“Salta no escapa a la coyuntura nacional. Hay una baja de consumo bastante importante en todo el país y el turismo es uno de los primeros gastos que se recortan y de los últimos que se reactivan cuando la economía empieza a mejorar”, explicó Juan Chibán, presidente de la Cámara.
El dirigente sostuvo que el último año fue “particularmente duro” para el sector, no sólo por la menor afluencia turística, sino también por el cambio de comportamiento del consumidor local, que reduce salidas y gastos recreativos.
En este contexto, desde la Cámara impulsan acciones concretas para sostener la actividad. Iniciativas como la Semana de la Pizza —y otras similares como la Semana de las Empanadas— buscan estimular el consumo interno, visibilizar la oferta gastronómica y generar movimiento en un mercado retraído.
“La idea es fomentar la demanda y darle visibilidad a los gastronómicos, pero también invitar a los salteños a salir, consumir y aprovechar las promociones que ofrecen los locales adheridos”, señaló Chibán.
Las principales preocupaciones del sector
Más allá de la caída del consumo, la Cámara identifica otros factores críticos. Entre ellos, la coyuntura cambiaria, que incentiva a muchos argentinos a vacacionar en el exterior en lugar de recorrer destinos nacionales; y la alta carga impositiva, que sigue siendo una de las principales demandas del sector empresario.
“Obviamente los impuestos están entre nuestras prioridades. También creemos que la reforma laboral que se va a tratar puede ser un paso importante para resolver problemas estructurales que arrastra la gastronomía desde hace años”, afirmó.
Mientras tanto, el sector se sostiene con creatividad, promociones y eventos temáticos, en un escenario donde la recuperación aún no aparece en el corto plazo, pero la pelea por mantenerse abiertos sigue siendo diaria.