La venta de ropa de segunda mano atraviesa un momento de fuerte expansión en Salta y se consolida como una alternativa cada vez más visible dentro del mercado de la indumentaria. Prolíferas en el centro de la ciudad, le pelearon mano a mano a las tiendas tradicionales. Ahora, las mismas marcas se expanden y abren nuevas sucursales en los barrios.
La propuesta se inscribe dentro de la llamada moda circular, un modelo de consumo que propone extender la vida útil de las prendas, reducir el desperdicio textil y ofrecer opciones más accesibles para el bolsillo. En un contexto económico complejo, esta combinación de ahorro y reutilización gana cada vez más adeptos.
La transformación también se percibe en la forma de vender. Lejos de las mantas extendidas en plazas o los montones de ropa para revolver, (se veía mucho en barrios de la zona norte y en la Avenida Tavella) muchos de estos emprendimientos funcionan ahora en locales organizados, con prendas clasificadas por talle, tipo o temporada, y con una estética similar a la de una boutique tradicional.
El fenómeno no se limita al centro salteño. Tiendas como Estilo Chic, Tienda Americana, Punto Americano, Boutique Americana y Rincón Americano se expanden por distintas zonas de la ciudad y comienzan a instalarse también en los barrios, acercando este tipo de propuestas a nuevos públicos.
Algunas iniciativas incluso suman servicios más modernos, como sistemas de compra y venta con retiro a domicilio o cotización online, como ocurre con La Perchería, una de las pioneras en este formato en la ciudad, o locales como Oldies, como nuevo, que también trabajan con la revalorización de prendas.
En el microcentro, estas tiendas conviven —y compiten— con los comercios tradicionales de ropa y calzado nuevo. La expansión, sin embargo, no está exenta de cuestionamientos.
Entre el ahorro y el consumo impulsivo
Entre los salteños también aparecen miradas diversas sobre la moda circular. María, por ejemplo, decidió poner un freno. Confesó que borró las redes sociales porque ir a estas tiendas se le estaba convirtiendo en una costumbre difícil de controlar. “Es cierto que las prendas son económicas, pero si se te hace una costumbre terminás con un ropero explotado de cosas que usás de forma eventual. Creo que voy a parar; es mejor quedarse con menos prendas, de uso frecuente y de muy buena calidad”, reflexionó. Y en buen momento lo hizo, ya que, por ejemplo, Estilo Chic liquida prendas de verano por estos días a tan solo mil pesos.
Ester, en cambio, se resistía a comprar ropa de segunda mano hasta que cambió de opinión. “Al principio no me gustaba la idea, me daba mucha impresión ponerme ropa que otros ya usaron. pero después descubrí que muchas prendas tienen muy buena calidad, buen precio y mucha variedad, además están bien cuidadas y limpias, impecables”, comentó en Punto Americano.
Ramiro discrepa, “yo no voy a estas tiendas, cuando necesito ropa se que puedo hallar prendas nuevas y a muy buen precio en el centro. No creo que se justifique este tipo de compras”, cuestionó.
Milagro, por su parte, opta por una posición intermedia: combina prendas de segunda mano con ropa nueva según lo que necesite para ella y toda su familia. Su gusto es impecable y el hecho de que sea de segunda mano o de estreno no le afecta en lo más mínimo.
Con vidrieras cada vez más visibles y locales que se expanden del centro hacia distintos barrios de la ciudad, la moda circular se consolida como uno de los fenómenos comerciales más notorios del último tiempo en Salta, en medio de un mercado textil que sigue transformándose.