Con más de siete décadas en el mercado, Marinaro vuelve a innovar. La histórica empresa salteña anunció el relanzamiento de sus tradicionales sabores Limonada y Granadina en un nuevo formato de botella de vidrio descartable de 500 centímetros cúbicos, una apuesta que busca ampliar significativamente su alcance comercial y adaptarse a nuevas ocasiones de consumo.
Hasta ahora, estos productos sólo se comercializaban en envases retornables, una característica que limitaba su presencia principalmente al reparto domiciliario y a determinados bares y restaurantes. Con la incorporación del sistema "one way", como se conoce en la industria a los envases descartables de vidrio, la compañía busca llevar sus bebidas a kioscos, almacenes y supermercados de toda la región.
"El vidrio no es una novedad para nosotros, pero sí lo es que sea descartable. Antes dependíamos de la retornabilidad del envase, de que volviera en buenas condiciones y también de las limitaciones de abastecimiento que tiene el mercado argentino", explicó Luis Marinaro, socio gerente.
La decisión no es menor. En Argentina existe un único fabricante de envases de vidrio, una situación que históricamente condicionó el crecimiento de muchas empresas del sector. Según detalló el empresario, la firma logró recientemente un acuerdo de provisión de mediano plazo que le permite garantizar una mayor disponibilidad de botellas y sostener el crecimiento proyectado.
El mismo sabor de siempre, ahora más accesible
Desde la compañía aseguran que el cambio está exclusivamente en el envase. El contenido sigue siendo el producto original que convirtió a la marca en un clásico del norte argentino.
"Es el mismo producto premium, elaborado con azúcar, en el mejor envase que existe para bebidas. El vidrio conserva mejor el frío, mantiene el gas y preserva mucho mejor el sabor que otros materiales", destacó Marinaro.
La nueva presentación apunta especialmente al consumo individual y a quienes buscan una opción práctica para llevar. El formato de 500 cc permite además ingresar en nuevos segmentos donde el sistema retornable resultaba poco conveniente.
Un nuevo sabor en camino
La apuesta por el vidrio descartable es apenas el primer paso. La empresa confirmó que ya trabaja en la incorporación de un tercer sabor para esta línea.
Aunque por cuestiones de confidencialidad no adelantaron detalles, desde la firma anticiparon que se tratará de una propuesta "novedosa y disruptiva", cuyo lanzamiento podría definirse en las próximas semanas.
Diversificación y apuesta local
La estrategia de crecimiento de Marinaro también incluye otras categorías. En los últimos meses la empresa avanzó con el desarrollo de la línea de energizantes Reactor, bebidas isotónicas Reactor A, las aguas tónicas Salvador y el Fernando, un fernet con cola listo para consumir que ya comenzó a comercializarse en envases PET de litro y medio.
Todo esto ocurre en un contexto desafiante para las empresas regionales.
"Si no sos una marca líder nacional, competís en un segmento donde el precio pesa mucho y aparecen productos de todos lados. Nosotros tratamos de diferenciarnos con calidad, innovación y con una trayectoria de 72 años que nos respalda", sostuvo Marinaro.
Actualmente la compañía concentra su mayor fortaleza en Salta y Jujuy, donde opera con estructura propia de distribución. Sin embargo, la incorporación del nuevo formato descartable podría convertirse en una herramienta clave para ampliar su presencia en otros mercados y acercar sus productos a nuevos consumidores.
Con el Mundial como telón de fondo y una mesa argentina cada vez más abierta a las marcas regionales, Marinaro apuesta a que sus sabores más tradicionales encuentren una nueva oportunidad de crecimiento dentro y fuera del norte del país.
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