La Moraleja acelera su transformación para vender en Asia (busca llevar su producción a 200 mil toneladas de limón)

La agroindustria salteña avanza con una reconversión de sus plantaciones, amplió su fábrica, incorporó naranja para extender la temporada productiva y ya logró exportar jugo concentrado y aceite esencial de limón a China

Una de las principales empresas agroindustriales de Salta atraviesa un proceso de transformación que apunta a cambiar su escala productiva y abrir nuevos mercados. La Moraleja S.A., radicada en Apolinario Saravia y con más de tres décadas de trayectoria en la provincia, está reconvirtiendo su modelo citrícola, ampliando capacidad industrial y profundizando su llegada a Asia.

“Nosotros estamos hoy pasando por un recambio muy importante de lo que es la citricultura”, explicó Martín Ramírez, CEO de la compañía. El cambio central es que La Moraleja dejó atrás la producción orientada a fruta fresca de exportación y se concentró exclusivamente en fruta para industria, destinada principalmente a la elaboración de jugo y aceite esencial.

Hace entre seis años, la empresa puso en marcha un proceso de reconversión de sus plantaciones para pasar de esquemas de 350 o 400 plantas por hectárea a otro de entre 1.200 y 1.300. Se trata de un modelo de alta y altísima densidad que, a futuro, permitirá avanzar hacia la cosecha mecanizada y mejorar la eficiencia.

La apuesta requiere inversiones significativas. Según detalló Ramírez, plantar actualmente 100 hectáreas demanda alrededor de US$1,8 millones. “Es una inversión muy grande”, remarcó.

Ese proceso viene acompañado por una ampliación de la fábrica y una diversificación que dejó atrás la dependencia exclusiva del limón. La compañía sumó naranja a su esquema productivo, aprovechando una ventaja propia de la zona de Apolinario Saravia y Anta.

La cosecha de naranja se concentra entre agosto y octubre, justo después del cierre de la campaña de limón. De esta manera, la planta puede mantenerse activa durante aproximadamente tres meses adicionales, distribuyendo mejor los costos fijos y ganando eficiencia industrial.

De Salta a China, sin intermediarios

Uno de los principales horizontes de crecimiento está hoy en Asia. La Moraleja comenzó a explorar ese mercado hace cuatro años, cuando participó por primera vez de una feria de alimentos en Shanghái.

Desde entonces, la empresa logró concretar ventas directas a China de jugo concentrado de limón y aceite esencial.

“Es un mercado enorme”, señaló Ramírez, quien explicó que anteriormente parte del producto argentino llegaba a ese destino a través de terceros países. “Ahora nosotros estamos entrando directo”, destacó.

La apertura de esos mercados aparece como uno de los pilares de la estrategia de crecimiento de la compañía, que busca aumentar volumen, ganar eficiencia y fortalecer su presencia internacional.

Hoy La Moraleja procesa entre 130 mil y 140 mil toneladas de limón por año. La meta es llegar a entre 190 mil y 200 mil toneladas dentro de los próximos cinco años.

El desafío de crecer con infraestructura limitada

Ese proceso no está exento de obstáculos. Uno de los principales problemas que enfrentó la empresa este año estuvo relacionado con la provisión de gas.

Ramírez explicó que la planta no podía detenerse porque el limón es un producto perecedero. Ante las restricciones de suministro, la compañía tuvo que recurrir a gas adquirido a Refinor a un valor cercano al triple del costo habitual de red.

“Eso nos impactó muchísimo en los costos”, señaló, y vinculó el problema con la falta de infraestructura y de inversiones en el gasoducto.

Para una empresa que busca ampliar su volumen industrial y sumar meses de producción, la disponibilidad energética aparece como una condición central para sostener el crecimiento.

Más allá de ese desafío, La Moraleja mantiene su hoja de ruta. Desde Apolinario Saravia, donde la actividad de la compañía genera empleo directo e indirecto y tiene un fuerte peso en la economía local, la empresa apuesta a producir más, procesar durante más meses y llegar de manera directa a mercados que hasta hace pocos años parecían lejanos.

La transformación ya está en marcha. Y si se cumplen las proyecciones, en los próximos cinco años La Moraleja no solo habrá cambiado la forma en que produce cítricos: también habrá dado un salto de escala en su presencia internacional.