Salta recibió 40.311 visitantes durante el fin de semana largo de Carnaval y generó un impacto económico estimado en $ 15.515 millones, de acuerdo con datos oficiales. El período, que se extendió del 14 al 17 de febrero, registró además una tasa neta de ocupación turística promedio del 76,1%, confirmando un flujo sostenido de viajeros en los principales destinos.
El desempeño cobra relevancia al compararlo con el mismo feriado de 2025, cuando la ocupación había alcanzado el 75,1%. En un escenario marcado por la retracción del consumo y la apreciación del peso —factores que suelen desalentar el turismo interno— la provincia no solo mantuvo su nivel de actividad, sino que mostró una leve mejora.
El gasto promedio diario por visitante se ubicó en $ 137.467 y el pernocte medio fue de 2,8 noches, indicadores que reflejan una estadía relativamente extendida y un aporte significativo al circuito económico vinculado al turismo.
El movimiento no fue homogéneo, pero varios destinos se destacaron por su nivel de ocupación. Chicoana encabezó el ranking con un 95%, seguida por Rosario de la Frontera (86,2%), Coronel Moldes (85,5%) y Cafayate (84,2%). También mostraron cifras sólidas San Lorenzo, Cachi y La Caldera, todos por encima del 80%, consolidando la tendencia de una distribución territorial cada vez más amplia de los visitantes.
La ministra de Turismo y Deportes, Manuela Arancibia, señaló que los resultados ratifican la capacidad del destino para sostener la demanda incluso en contextos complejos y atribuyó el desempeño a la planificación anticipada del calendario, la promoción turística y el trabajo articulado con municipios y sector privado.
Durante las cuatro jornadas se desplegó una agenda intensa en más de 27 municipios, con corsos, festivales, ferias gastronómicas, celebraciones tradicionales y actividades de naturaleza. En la ciudad de Salta, los Corsos Oficiales, el Carnaval de Antaño y el Desentierro del Carnaval convocaron a residentes y turistas, mientras que en el interior se multiplicaron los eventos populares.
Entre las propuestas más convocantes sobresalieron la Chaya Rosarina, que volvió a reunir a miles de personas y fortaleció el perfil de Rosario de la Frontera como plaza de grandes festivales, y el Chicoana Carnaval Fest, que impulsó altos niveles de ocupación y reafirmó al municipio como uno de los polos festivos del Valle de Lerma.
El calendario se completó con excursiones, cabalgatas, visitas guiadas, actividades náuticas y experiencias al aire libre, una combinación que permitió ampliar la oferta y atraer a quienes eligieron vincular el Carnaval con propuestas de turismo activo.
El resultado final deja una señal relevante para el sector: aun en un contexto desafiante, el turismo continúa funcionando como uno de los motores de la economía provincial. La capacidad de atraer visitantes, distribuirlos en el territorio y generar consumo en múltiples rubros refuerza el papel estratégico de la actividad para el desarrollo regional.