La Sociedad Neurológica de Salta, junto con el Hospital San Bernardo, impulsan una iniciativa orientada a fortalecer la detección temprana y la respuesta inmediata frente al accidente cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo.
Consiste en la creación y certificación de “espacios neuroprotegidos”, una estrategia de capacitación comunitaria para que más personas estén preparadas para reconocer los síntomas y actuar con velocidad. La propuesta es parte de un plan integral para mejorar el manejo del ACV en la provincia, reduciendo los tiempos de atención y aumentando las posibilidades de recuperación de los pacientes.
“El ACV es una urgencia médica tiempo-dependiente: cada minuto cuenta. Cuanto antes se actúe, mayores son las probabilidades de evitar secuelas graves o incluso la muerte”, explicó el Dr. Diego Días, médico neurólogo, presidente de la Sociedad Neurológica de Salta. “Por eso, deseamos que la comunidad en su conjunto esté entrenada para reconocer las señales de alarma y activar el sistema de salud sin demoras”.
En esa línea, los espacios neuroprotegidos son instituciones públicas o privadas -como escuelas, aeropuertos, bancos, clubes, centros comerciales o dependencias gubernamentales- donde al menos el 80% del personal haya sido capacitado para identificar un posible ACV y activar un protocolo de actuación que garantice la derivación inmediata a centros adecuadamente preparados para atender un ACV.
Los centros entrenados son aquellos que cuentan con el equipamiento requerido para intervenir rápidamente (tomógrafos y otros), los profesionales médicos y personal de apoyo debidamente capacitados para la atención rápida y eficiente del cuadro, y los debidos protocolos para actuar ante un paciente que llega a la guardia con síntomas de ACV.
La iniciativa contempla un proceso de certificación que incluye formación teórico-práctica, evaluación de los conocimientos adquiridos y actualización anual. También se prevé la articulación con servicios de emergencias médicas para asegurar una respuesta coordinada ante estos eventos.
Ya fueron certificados el aeropuerto internacional de Salta y el teleférico del Cerro San Bernardo, la Policía provincial de Orán, un centro de jubilados de Tartagal, la Municipalidad de Rosario de la frontera y bomberos voluntarios de estas tres localidades.
Según datos epidemiológicos, una de cada cuatro personas podría sufrir un ACV a lo largo de su vida. Sin embargo, en muchos casos los pacientes llegan tarde al sistema de salud, ya por fuera de la ‘ventana terapéutica’, que son las 4 horas y media desde el inició de síntomas, en la que es efectivo aplicar el tratamiento farmacológico en un hospital capacitado para frenar y revertir el daño neurológico, reduciendo el riesgo de muerte y de sufrir secuelas permanentes.
“En Salta contamos con centros preparados para el abordaje del ACV, pero muchas veces los pacientes llegan tarde. Eso ocurre, en gran medida, por desconocimiento de los síntomas o por no dimensionar la urgencia. Con esta estrategia buscamos achicar esa brecha”, señaló el Dr. Días.
Cómo reconocer un ACV
Desde la Sociedad Neurológica de Salta remarcan la importancia de que la población conozca las señales de alerta, fácil de recordar a partir del acrónimo HaBraSo:
- HA: Habla. Pedir a la persona que repita una frase y asegurarse de que pueda hacerlo de forma correcta, prestando atención a la comprensión y la expresión del paciente.
- BRA: Brazos. Pedir que levante los brazos (como si sostuviera una bandeja) con ambos brazos y comprobar que pueda mantenerlos arriba sin que uno de los dos caiga.
- SO: Sonrisa. Pedir que sonría y revisar que no tenga asimetrías.
Ante cualquiera de estos signos, la recomendación es actuar de inmediato: llamar al servicio de emergencias (al 911) y no esperar a que los síntomas desaparezcan.
“Hay un concepto clave que queremos instalar: ‘tiempo es cerebro’. Cada minuto que pasa sin tratamiento implica pérdida de neuronas. Por eso, reconocer los síntomas y reaccionar rápido puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una discapacidad permanente”, enfatizó el especialista.
La propuesta se enmarca en una estrategia más amplia que apunta a optimizar el abordaje del ACV en Salta, desde la prevención y la educación hasta el tratamiento y la rehabilitación. En ese camino, la creación de espacios neuroprotegidos aparece como una herramienta concreta para acercar el conocimiento a la población y mejorar los resultados en salud.
“Queremos construir una red provincial de respuesta al ACV que no dependa únicamente del sistema de salud, sino que involucre a toda la comunidad. Cada persona capacitada puede ser un eslabón clave en la cadena de supervivencia. Salvar una vida o evitar una discapacidad muchas veces depende de lo que haga alguien que está cerca en el momento justo. Apostamos a que cada vez haya más salteños preparados para actuar”, concluyó el Dr. Días.