La primera edición de la Feria de la Carne dejó algo más que largas filas y una fuerte convocatoria en Plaza España. También profundizó el malestar del comercio formal salteño, que salió a cuestionar con dureza la iniciativa impulsada por la Municipalidad de Salta.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industria, Gustavo Herrera, reconoció que desde la entidad quieren que todos los padres salteños puedan comer un asado en su día, pero advirtió que la feria se realizó, según su planteo, sin cumplir con las normas sanitarias que la ley provincial exige a los comerciantes minoristas.
Además, cargó contra lo que consideró una competencia desleal. Sostuvo que los comercios formales no tienen la posibilidad de ofrecer descuentos del 50% porque deben afrontar impuestos, tasas y costos de funcionamiento que este tipo de operativos no soportan en la misma medida. En ese marco, señaló que si las carnicerías pudieran vender sin esa carga, también estarían en condiciones de ofrecer precios mucho más bajos.
La crítica empresaria también apuntó al momento elegido para la feria. Herrera consideró que la propuesta municipal llegó justo en la previa del Día del Padre, cuando el sector esperaba un repunte de ventas en medio de una caída histórica del consumo de carne. Según su visión, la consecuencia será una caída todavía mayor en las ventas de los comercios salteños.
Pero mientras el comercio expresaba su malestar, la señal política fue exactamente la opuesta. El gobernador Gustavo Sáenz recorrió la feria junto al intendente Emiliano Durand y no solo avaló la propuesta, sino que adelantó que se trabajará para llevar este tipo de iniciativas a distintos puntos de la provincia.
El respaldo oficial llegó después de una jornada que reunió a más de 10.000 personas y que obligó a limitar la cantidad de compradores por la fuerte demanda. Para Sáenz, la experiencia mostró que estas ferias funcionan como una alternativa concreta en un momento económico difícil para muchas familias.
El mandatario sostuvo que la Provincia acompaña este tipo de medidas porque entiende que la gente tiene dificultades para llegar a fin de mes, que el consumo está retraído y que muchas empresas siguen cerrando. En ese contexto, interpretó a la feria como una respuesta directa frente a problemas cotidianos que golpean a los hogares salteños.
Por su parte, el intendente Emiliano Durand también ratificó la continuidad de la propuesta en la ciudad y anticipó que la idea es repetirla con frecuencia, incluso cada 10 días si las condiciones lo permiten.
Así, la Feria de la Carne quedó en el centro de una discusión cada vez más visible. De un lado, el comercio formal, que denuncia desigualdad y competencia desleal. Del otro, el Gobierno provincial y el municipio, que frente a esas críticas decidieron redoblar la apuesta y plantear que la experiencia no solo continuará, sino que podría expandirse al resto de Salta.