De la TV a su propio bodegón: Antonio, el ganador de Master Chef, trae una propuesta inclusiva y con sello familiar

Después de consolidar su perfil dentro del mundo gastronómico tras su paso por la televisión, Antonio atraviesa hoy un momento bisagra: el desembarco definitivo en Salta con su propio proyecto, Bodegón DVC.

Antonio López, protagonista de Master Chef hace algunas temporadas, prepara su desembarco en Salta con Bodegón DVC. No se trata de un salto improvisado. La decisión de instalarse en su provincia natal responde a un proceso que, según cuenta, fue madurando con el tiempo, entre trabajo constante, vínculos construidos en el camino y una oportunidad que finalmente encontró el momento justo para concretarse. Sin embargo, más allá de lo profesional, hay un motivo que pesa más que cualquier otro: la familia.

Antonio no lo duda al explicar por qué eligió Salta por sobre cualquier otro destino posible. Su abuela, su mamá y su hermana conforman el núcleo más íntimo de su vida, y también el motor emocional detrás de este nuevo desafío. En ese sentido, el emprendimiento no solo representa una apuesta económica o profesional, sino también una forma de estar cerca, de devolver y de construir futuro sin perder de vista sus raíces.

En cuanto a la propuesta gastronómica, el proyecto se perfila con una impronta clara: ser un espacio inclusivo, pensado para públicos diversos y alineado con las nuevas demandas alimentarias. La carta —aún en desarrollo— busca ofrecer opciones que contemplen distintas elecciones y necesidades, incorporando alternativas vegetarianas y veganas, y proyectando incluso la creación de un espacio específico para la elaboración de alimentos sin TACC, con especial atención en evitar la contaminación cruzada. La intención es concreta: que cualquier persona pueda sentarse a la mesa y encontrar una opción acorde.

El impulso que le dio la televisión sigue siendo, en sus propias palabras, un punto de apoyo fundamental. Esa experiencia no solo le permitió visibilidad, sino también sostenerse económicamente dentro de la gastronomía y proyectarse hacia nuevos horizontes. Hoy, esa exposición se transforma en capital simbólico y en una herramienta para potenciar su marca personal y su emprendimiento, buscando “explotar” —en el mejor sentido— todo lo aprendido en ese recorrido.

Pero el crecimiento profesional viene acompañado de una dimensión profundamente humana. En paralelo al desarrollo de su proyecto, Antonio fue cumpliendo objetivos personales que reflejan el valor que le da al esfuerzo: primero pudo comprarle una cocina a su abuela y, más recientemente, una heladera, logros que para él tienen un significado que trasciende lo material y que evidencian el sentido de todo lo que viene construyendo.

Actualmente, Bodegón DVC ya se encuentra en funcionamiento en una etapa inicial, con el equipo en proceso de capacitación, ajustes en la carta y una dinámica de trabajo que incluye escuchar activamente al público para terminar de definir la propuesta. En ese contexto, el 1° de Mayo aparece como una fecha clave, ya que podría convertirse en el momento elegido para realizar una presentación oficial o un encuentro abierto con quienes quieran acercarse a conocer la experiencia.

Aun así, el horizonte de Antonio no se agota en este emprendimiento. Después de años dedicados casi exclusivamente al trabajo, empieza a aparecer una nueva meta, más personal: aprender a disfrutar de los logros conseguidos. Viajar, tomarse vacaciones y darse ciertos gustos postergados forman parte de esa lista pendiente que, según reconoce, empieza a sentirse cada vez más cercana.

En definitiva, el proyecto no solo habla de gastronomía, sino también de identidad, de esfuerzo sostenido y de una decisión que, en tiempos donde muchos eligen irse, apuesta por volver y construir desde el lugar propio.

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