La preocupación industrial del Norte Grande volvió a escalar y esta vez tomó forma de reclamo político directo. Reunidas en Tucumán ante el PARLANOA, las uniones industriales de la región presentaron un manifiesto en el que pidieron la elaboración de una ley de emergencia para el sector y advirtieron que la situación actual ya no admite demoras.
El documento, firmado por referentes fabriles del NOA y el NEA (por Salta lo hizo el vicepresidente de la UIS, Julio Fazio), parte de un diagnóstico duro. Según plantearon, la industria argentina y, en particular, la radicada en el Norte Grande, atraviesa un proceso de marcado deterioro. En ese marco, remarcaron que la actividad industrial registró una caída interanual del 8,7% y que el retroceso acumulado en el primer trimestre del año alcanzó el 6%.
Con ese telón de fondo, el mensaje al Parlamento fue directo. “En este contexto, no venimos a pedir prebendas; venimos a declarar al sector industrial en estado de emergencia”, afirmaron en uno de los pasajes más contundentes del texto.
El planteo no se quedó en una descripción general. Las entidades advirtieron que la situación en el Norte Grande es todavía más delicada porque la región tiene menor densidad económica y menor diversificación productiva que otras zonas del país. En esa lógica, sostuvieron que el cierre de una unidad productiva no constituye un fenómeno transitorio, sino que en muchos casos implica una pérdida irreversible para el tejido industrial local.
Además, señalaron que la crisis no golpea solo a las empresas. Según expusieron, la contracción de la actividad industrial también afecta de manera directa a las finanzas públicas, porque reduce la base tributaria, deteriora el empleo formal y termina impactando sobre los recursos coparticipables. De ahí que el reclamo haya buscado correrse de una mirada sectorial para instalarse como un problema regional más amplio.
En el tramo propositivo, el manifiesto pidió al PARLANOA que, en su carácter de órgano representativo de las provincias del Norte Grande, impulse la designación de una comisión específica encargada de elaborar un proyecto de ley de emergencia industrial. La idea es que esa herramienta permita contener la crisis, sostener la actividad productiva y preservar el empleo.
Los pedidos del sector
Junto con ese pedido central, las uniones industriales pusieron sobre la mesa una batería de medidas complementarias. Entre ellas, reclamaron que las legislaturas provinciales avancen con leyes de emergencia en sus respectivas jurisdicciones; que se eliminen las denominadas “aduanas internas” o mecanismos de control provincial que, según denunciaron, incrementan costos logísticos y afectan la competitividad regional; y que se garantice la libre disponibilidad de los saldos a favor del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, para poder aplicarlos a obligaciones fiscales presentes y futuras.
También pidieron la intervención para gestionar ante ARCA la suspensión de ejecuciones fiscales mientras dure la actual crisis, y propusieron una revisión integral de las tasas municipales con el objetivo de eliminar tributos distorsivos o desproporcionados que, según expresaron, desalientan la inversión y comprometen la sustentabilidad de las actividades industriales.
Otro de los puntos fuertes del documento fue la propuesta de conformar una mesa de trabajo permanente integrada por representantes legislativos de cada provincia y por las uniones industriales del Norte Grande. La intención es que ese ámbito sirva para diseñar, consensuar e implementar políticas públicas orientadas al fortalecimiento del desarrollo productivo regional y a la preservación del empleo.
El cierre del manifiesto dejó el tono más preocupante de toda la presentación. “Sin la adopción de decisiones políticas de carácter estructural, el proceso de deterioro continuará profundizándose”, advirtieron. Y remataron con una consigna que buscó sintetizar la gravedad del cuadro: “Sin industria no hay Nación. Sin industria no hay Región”.
La reunión en Tucumán dejó así una señal clara: para las industrias del Norte Grande, el problema ya superó el plano del malestar empresario y entró de lleno en el terreno de la urgencia.
Tu opinión enriquece este artículo: