Cafayate está expectante por la reapertura del que muchos consideran el mejor local de la plaza principal: el histórico espacio de la familia Chaile. Ese rincón entrañable, donde los abuelos del pueblo pasaron la vida compartiendo un café y leyendo el diario, se transforma hoy para dar vida a Condena’s All Day. El proyecto, liderado por Segundo Lecuona, Bernabé Simón Padrós, Roxana Pantoja y Marcos Yupanqui, abraza con profundo respeto la mística de ese lugar de siempre para traerlo al presente con una mirada fresca y actual que los vecinos ya esperan con entusiasmo.
Para hacer realidad esta apuesta, los socios suman un respaldo culinario de altísimo nivel. Padrós aporta la experiencia de haber trabajado una década en el exterior y de formar parte de Central (Perú), galardonado como el mejor restaurante del mundo. Aunque actualmente reside en Brasil, el cocinero apuesta con todo su corazón a este debut en Cafayate junto a sus amigos, con la firme ilusión de incorporar, en el futuro, opciones de alta cocina.
Esta renovación no sólo cambia la estética del lugar, sino también el ritmo y el encuentro en la plaza a través del concepto all day. A diferencia de la oferta gastronomía tradicional de los alrededores, caracterizada por horarios rígidos, este nuevo espacio romperá los esquemas para convertirse en un refugio sin restricciones de reloj: la cafetería de la mañana, los almuerzos, las tardes de té, y las cenas estarán disponibles en cualquier momento del día, invitando a disfrutar sin apuros.
Además, el proyecto responde a una necesidad clave para los profesionales y viajeros de la zona, ya que en el primer piso contará con un espacio de coworking totalmente equipado, una propuesta innovadora y muy esperada en Cafayate, ideal para quienes buscan un ambiente dinámico y confortable para trabajar con la mejor vista de la plaza.
En sintonía con esa hospitalidad relajada, la cocina dejará de lado los platos gigantes de la parrilla convencional para apostar por un formato cálido y dinámico de "tapas de carne". El menú ofrecerá tablas con tres o cuatro cortes blandos de primera calidad en porciones chicas, emulando ese ritual tan argentino de picar y compartir un asado entre amigos a la tarde o a la noche. La carta, que se encuentra en su etapa final de diseño, se completará con la nobleza de los fiambres seleccionados, empanadas, tamales, humitas, y platos de estación con sabor a hogar como el locro.
Para acompañar cada encuentro, el vino asumirá un rol absolutamente protagónico, cubriendo, además, un gran vacío, ya que la plaza no contaba hasta hoy con una vinoteca. El establecimiento trabajará de manera estrecha con un máximo de diez bodegas amigas, principalmente salteñas, sumando algunas etiquetas de Mendoza, y funcionará también como una tienda exclusiva pensada para que los clientes puedan vivir una verdadera experiencia de compra, elegir un buen regalo o coordinar el envío de sus cajas directo a casa, en cualquier punto del país.

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