Los ARÉ, más de 50 años de helados artesanales y tres generaciones familiares

Allá por 1962, don Roberto Aré creó Su Heladería con la expectativa de que sus hijos y nietos pudieran trabajar allí en un futuro. Y lo siguen haciendo luego de 58 años y tres generaciones.

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Roberto Aré estuvo vinculado siempre al comercio ya que unos años antes de dedicarse plenamente a la venta de helados, había montado junto a sus hermanos una confitería sobre la calle Caseros, en la que vendían masitas, tortas y servían café. “Aré Hermanos” estuvo de moda mucho tiempo hasta que falleció Roberto. En aquel entonces su esposa Carmen tuvo que cerrar el local ya que ella sola no podía hacerse cargo, y sus hijos eran muy pequeños aún para ayudarla.

Sin embargo, el sueño de Roberto siguió vivo en las tortas alemanas de su compañera de vida y en la sangre de sus hijos Ricardo, Carlos Alberto y Marcelo, que no tardarían en abrazar los deseos de su padre.

Antes no había tanta tecnología; así que doña Carmen se levantaba a las 5 de la mañana para recibir al lechero, al vendedor de huevos y a los empleados de la fábrica de helados que llegaban a maquinar, cortar nueces y almendras. Al principio organizaba todo sola; pero luego, cuando sus hijos crecieron, comenzó a delegar tareas en ellos.

La segunda generación de los hermanos Aré se incorporó oficialmente a Su Heladería en 1978, cuando la empresa funcionaba en la calle Junín. Recién en 1991 hicieron la apertura del negocio en la esquina de Caseros y Junín, que es donde está ubicado actualmente.

Hubo un tiempo en el que Marcelo Aré, el hermano menor, decidió abrir una sucursal en Caseros y Florida, pero como la construcción del edificio era débil y se estaba derrumbando, optó por vender el local y volver a la casa central.  

También probaron con sucursales en la calle Virrey Toledo, en la Vicente López y Güemes y en la Entre Ríos y Balcarce; pero siempre volvieron al lugar de origen, al frente de la Plaza Alvarado que los vio nacer. Actualmente en esa esquina no sólo funciona la heladería sino también la fábrica de los helados y la casa de Carlos Alberto Aré, quien a lo largo de estos años ha custodiado las recetas de doña Carmen y don Roberto, introduciendo leves cambios y actualizaciones pero manteniendo la misma base secreta.

El valor de lo artesanal

Carlos Alberto estudió Administración de Empresas; así que además de elaborar los helados, también se ocupa de la parte contable y administrativa del negocio. Su hijo, Ramiro Aré, comenzó a trabajar con él desde el 2008, aunque aprendió a manejar la caja desde muy pequeño. 

El auge de las heladerías industriales no ha significado una disminución de ventas en la heladería de los Aré porque el perfil de sus clientes sigue valorando la elaboración artesanal y la calidad.

“Quizá los más jóvenes prefieran un helado un poco más barato porque tienen en cuenta el precio y no tanto la calidad, pero nuestros clientes de toda la vida sí se dan cuenta de la diferencia y valoran mucho lo artesanal“, dijo Ramiro Aré en diálogo con IN Salta.

Durante la temporada veraniega, muchas familias han establecido como tradición ir a Su Heladería. Generaciones enteras de padres, hijos y nietos han degustado el limón, el dulce de leche, la vainilla y el chocolate, sentados frente a la plaza. 

Además de los clientes tradicionales, también llegan turistas de Buenos Aires y Mendoza que hacen una parada técnica en la heladería antes de ir para La Casona del Molino, un lugar emblemático de la cultura salteña.

La receta del éxito 

Los secretos de Su Heladería para mantenerse en el tiempo parecen ser el sabor artesanal, la calidad de la materia prima, el buen precio y la atención personalizada. “Tratamos de brindarles lo mejor, nunca cambiamos la calidad del helado. Siempre son las mismas materias primas a pesar de los costos y eso es advertido por los clientes; ellos se dan cuenta. Por eso es que nunca hicimos demasiada publicidad; porque el boca en boca siempre nos ayudó muchísimo. La gente nos recomienda porque a veces hacemos descuentos, regalamos el baño de chocolate o la crema chantilly”, aclaró Ramiro Aré en otro tramo de la entrevista.

Desde los primeros días de septiembre hasta las primeras semanas de mayo, Su Heladería mantiene las puertas abiertas para todo aquel que quiera darse un gusto y disfrutar de un helado artesanal alguna tarde o noche calurosa de primavera - verano. 

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