San Antonio de los Cobres sumó una nueva propuesta de alojamiento en un momento en que la localidad gana cada vez más protagonismo como punto de apoyo para la minería de la Puna.
Se trata de Altitude, un hotel de 24 habitaciones ubicado en la esquina de las avenidas Brígido Zabaleta y Avellaneda, que comenzó a recibir reservas incluso antes de completar todos los trámites necesarios para su apertura.
Detrás del emprendimiento está Walter Sarapura, empresario oriundo de San Antonio de los Cobres y vinculado desde hace años con la actividad minera a través de Transporte El Inca S.R.L. y Terraflex.
Hace tres años decidió diversificar sus inversiones y avanzar con un proyecto hotelero, en un contexto en el que el transporte comenzaba a mostrar mayores dificultades, pero al mismo tiempo crecía el movimiento asociado a los proyectos mineros de la región.
La obra demandó tres años y en septiembre tuvo una primera prueba piloto. La sorpresa llegó rápido: antes de la apertura definitiva comenzaron a aparecer reservas y consultas, muchas de ellas provenientes del exterior.
Altitude tiene capacidad para alojar entre 44 y 50 personas y todas sus habitaciones cuentan con baño privado y calefacción central, un punto especialmente importante en una zona caracterizada por las bajas temperaturas.
Para garantizar el suministro de agua caliente se instalaron dos calderas de gran capacidad y tanques de reserva, mientras que la propuesta se completa con el espacio gastronómico de Planeta Puna.
El hotel ya está disponible además en plataformas como Booking y Despegar, con una estrategia que apunta tanto a viajeros por trabajo como al turismo internacional.
Sarapura explicó que uno de sus principales objetivos es captar visitantes extranjeros, aunque la ubicación de San Antonio de los Cobres también le abre otra posibilidad: recibir técnicos, profesionales, proveedores y personal vinculado con proyectos de litio, cobre y otros minerales que operan en la Puna.
La localidad se convirtió en los últimos años en un nodo cada vez más importante para el movimiento hacia distintos proyectos mineros, lo que genera demanda de alojamiento, gastronomía, transporte y otros servicios que van mucho más allá de la propia operación de las minas.
El emprendimiento también busca incorporar mano de obra local. Actualmente, las tareas de limpieza están a cargo de una vecina de San Antonio de los Cobres y la intención es contratar más servicios del pueblo a medida que crezca la ocupación.
Desde la Secretaría de Minería de Salta acompañaron la inauguración y destacaron el proyecto como un ejemplo de cómo la actividad minera puede generar nuevas inversiones en sectores complementarios.
El secretario de Minería, Gustavo Carrizo, señaló que la apertura muestra una dinámica que excede a las explotaciones propiamente dichas y puede impulsar nuevos negocios en las comunidades cercanas.
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