Bodega El Tránsito: emblemática desde 1885 y la curiosa historia del vino ´Pata i Lana’ (que todo el mundo busca) 

Un italiano que llegó a los valles y se halló en casa, un grupo de amigos (y la ingenuidad de uno) que le da el nombre al último vino de bodega de la familia Nanni. Todas estas historias se alojan en las paredes del establecimiento.  

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La familia Nanni tiene nada menos que 130 años de historia en la producción de vino. La inició Pietro Nanni cuando llegó a los Valles Calchaquíes desde Italia en 1885, tras un paso por Tucumán.

Su descendiente Andrés Nanni, dueño y gerente de Bodega El Tránsito, compartió con IN Salta por qué Pietro eligió Salta. “Se sentía como en casa. Se instaló y empezó a hacer vino en un lugar que le recordaba mucho a su pueblo italiano”. Claro, era una producción más doméstica pero que fue el origen de un emprendimiento que alcanzaría renombre mundial siglos más tarde.   

Fue don Benjamín Nanni quien le dio forma a la Bodega El Tránsito histórica, quien gestionó durante 10 años  y luego cerró dejando el espacio que hoy ocupan El Museo del Vino y el predio de la Serenata a Cafayate. 

No fue hasta 2004 que uno de sus descendientes decidió tomar la posta y continuar con el legado. La firma produce varietales de indiscutida calidad y de demanda local y global.  

“Pata i Lana” 

La línea más popular de la bodega es Pietro Marini y la línea de alta gama Pedro Moisés, un malbec tardío que el mundo probó y aprobó, aunque fue el torrontés tardío el que le mostró al mundo la mística vallista: se trata del Pata i Lana y el nombre nació de la picardía del padre de Andrés

“Mi papá buscaba un nombre para la marca que además le permitiera divertirse con sus amigos y un hombre le preguntó en esa juntada sobre la identidad del Pata i lana, pidiendo conocerlo en persona. El se reía de la ingenuidad de su interlocutor y solo atinó a responderle: ´Creeme que no lo querés conocer´”. 

A Andrés no le gustó mucho la idea de mezclar el humor y los negocios. “Pensé que no nos iban a tomar en serio. A mí estas cosas no me gustan y por eso decidí mantenerlo de bajo perfil, para la familia y amistades, pero para mi sorpresa empezó a tomar cada vez más trascendencia y nuestros distribuidores de Buenos Aires, Estados Unidos y China nos empezaron a reclamar por qué a ellos nos les había llegado el Pata i Lana”, relató.  

En relación a estos mercados, la bodega produce entre 150 y 200 mil botellas por año, cantidad que se exporta en un 50% a Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, China, Dinamarca y Alemania. “Actualmente tenemos negociaciones con Brasil y está un poco parado ahora el tema Perú y Panamá, pero son nuestros próximos horizontes”, anticipó.   

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