En un país donde sostener una empresa durante décadas ya es una hazaña, llegar a los 75 años parece casi una rareza. Y más aún en el sector farmacéutico, atravesado por crisis económicas, hiperinflación, cambios tecnológicos y nuevas demandas sanitarias. Sin embargo, la histórica Farmacia Calchaquí celebra sus tres cuartos de siglo en Salta manteniendo el mismo espíritu con el que nació: atención personalizada, compromiso y cercanía con sus pacientes.
“75 años no se cumplen todos los días, menos en un país como Argentina”, resume María Susana Carrasco, actual titular de la farmacia, con una mezcla de orgullo y emoción.
La historia comenzó con el fundador original, el señor de apellido Brizuela, un salteño que apostó por una zona que en ese momento estaba prácticamente alejada de la ciudad. “Había un canal acá y así comenzó esta farmacia”, recuerda Carrasco.
Su familia tomó la posta en 1964, cuando su padre adquirió el negocio. Desde entonces, Farmacia Calchaquí fue evolucionando junto a la ciudad y a las necesidades de sus clientes. “Fue cambiando, adecuándose a los tiempos, modernizándose de a poco, tomando nuevos bríos, nuevos colores”, cuenta.
Carrasco está al frente desde 1991 y asegura que el secreto para sostenerse durante tantos años fue una combinación de trabajo, compromiso y coherencia con los valores fundacionales. “Mucho trabajo, muchísimo trabajo, y mantener el espíritu que le dieron quienes iniciaron esta farmacia: una atención personalizada y una dedicación especial”, explica.
Ese espíritu también se refleja en el equipo humano. Algunos trabajadores llevan décadas acompañando el crecimiento del negocio y todavía conservan clientes de tercera y cuarta generación. “Comenzaron sus padres con las cuentas corrientes y son las cuentas que aún perduran”, relata.
Del laboratorio artesanal a los tratamientos de alta complejidad
A lo largo de los años, Farmacia Calchaquí fue transformando su perfil. En la etapa de su padre, el foco estaba puesto en las preparaciones magistrales. Más adelante, la farmacia se especializó en tratamientos complejos.
“Tomamos otro camino: oncología, diabetes y tratamientos de alta complejidad. Vamos dándole distintos matices, pero sin perder el espíritu de cuidar a la gente y que nuestros pacientes se sientan contenidos”, señala.
Aunque durante estos 75 años abrieron una sucursal y ampliaron su equipo, Carrasco explica que nunca buscaron crecer de manera desmedida. “Somos muy cuidadosos. Abrir muchas sucursales puede hacer que uno se despersonalice y se pierda el manejo. Hoy estamos enfocados en reforzar la calidad de atención e incorporar tecnología”, afirma.
Un aniversario construido en equipo
A pesar de las dificultades, Carrasco insiste en que el mayor capital de Farmacia Calchaquí sigue siendo su gente. “Esto es un trabajo en equipo realmente. Nuestro personal es el que hace posible todo esto, con su atención, dedicación y compromiso”, destaca.
A 75 años de aquella apuesta inicial en una zona casi periférica de Salta, Farmacia Calchaquí continúa consolidándose como una referencia histórica del sector. Una empresa familiar que atravesó hiperinflaciones, crisis y cambios de época sin resignar aquello que considera esencial: la cercanía humana. Y en tiempos donde todo parece acelerarse, quizás ese siga siendo su principal diferencial.
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