Hay emprendimientos que crecen al ritmo de sus clientes. El de Diego Saravia es uno de ellos. Después de consolidar la venta de sus fiambres artesanales a través de fiambrerías, restaurantes y hoteles, el productor está a días de dar un nuevo paso: abrir su propio local gourmet en la ciudad de Salta.
La futura boca de expendio estará ubicada en Entre Ríos 1228, y permitirá comprar directamente sus productos, además de acceder a una selección de quesos artesanales gourmet y otros acompañamientos.
“Estamos en la cuenta regresiva por abrir un local. La gente pedía una boca de expendio propia”, contó Saravia, quien adelantó que la inauguración podría concretarse en los próximos días, una vez que termine de resolver los últimos detalles del equipamiento.
Un pequeño mercado gourmet, con atención personalizada
La propuesta combinará la venta de fiambres de elaboración propia con una selección de productos para armar una tabla gourmet en casa. Habrá distintas variedades de quesos, fraccionados y envasados al vacío, barras de dulce de membrillo, snacks azucarados para acompañar los quesos y aceites de oliva.
La idea es facilitar una compra rápida: productos porcionados, pesados y con sus precios, listos para llevar. También habrá un cortador de fiambre para aquellos productos que requieren otra modalidad de despacho, como la mortadela y el jamón crudo.
El local sumará, además, tres variedades de sándwiches preparados en ciabatta de masa madre. Entre las opciones anticipadas por Sarabia figuran una combinación de bondiola, tomate y oliva; otra de paté gras y salame criollo; y una tercera con lomo blend de pimienta, queso de cabra y mermelada de morón.
Aunque el eje del negocio estará puesto en la venta de productos, el espacio también atenderá a quienes quieran llevarse un sándwich o pedir una tabla de fiambres y quesos.
El valor de hacer todo a mano
En un mercado donde la diferenciación es clave, Saravia apuesta por una fórmula que sostiene desde sus comienzos: producción artesanal, trabajo manual y materias primas de primera calidad.
Elabora sus productos personalmente, sin conservantes, y también se ocupa de la limpieza y desinfección de las mesadas y de las tareas que forman parte del proceso productivo. La misma lógica aplicará en el nuevo local, donde atenderá al público de manera directa.
“Lo que le gusta a la gente es que la voy sorprendiendo con productos nuevos y que uno mantiene la calidad”, explicó.
Para el productor, la elaboración artesanal no implica que cada pieza sea idéntica, sino sostener un estándar en los ingredientes, la higiene y el resultado final. Su objetivo es que un cliente que vuelve a comprar un salame, una bondiola o un lomo encuentre la misma calidad, o incluso una mejor versión.
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