Menos plata, menos compras: el fin de Volver al Trabajo le restó $ 3.256 millones al consumo de los barrios salteños

El fin del programa no solo quitó un ingreso mensual de $ 78.000 a 52.739 salteños. Un relevamiento de ISEPCi muestra cómo la medida impactó en el consumo, el endeudamiento y los pequeños comercios de los barrios.

¿Qué pasa cuando una familia deja de recibir $ 78.000 por mes? En los barrios de Salta, la respuesta no aparece solamente en el presupuesto de cada hogar. También se refleja en el almacén de la esquina, en la verdulería, en la carnicería, en la feria y en otros pequeños comercios que viven del consumo cotidiano.

Un relevamiento realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi) junto a Libres del Sur, denominado Encuesta Territorial Salta 2026, puso números a ese impacto.

El estudio estima que, tras la eliminación del programa Volver al Trabajo, dejaron de ingresar a la economía salteña alrededor de $4.114 millones mensuales. De ese total, unos $ 3.256 millones correspondían al dinero que los beneficiarios destinaban a comercios de cercanía.

La cifra surge de multiplicar los 52.739 titulares del programa en Salta por los $ 78.000 mensuales que recibía cada beneficiario. La cantidad de titulares fue expuesta en la Cámara de Diputados de Salta.

La plata que circulaba en los barrios

El relevamiento muestra que el dinero no permanecía necesariamente en los hogares. El 93,3% de las personas encuestadas destinaba total o parcialmente el beneficio a compras en comercios de su propio barrio. Entre los principales destinos aparecían almacenes, verdulerías, carnicerías y ferias.

Es decir, el beneficio funcionaba también como un mecanismo de circulación de dinero dentro de la economía barrial: ingresaba a los hogares y rápidamente volvía a salir en forma de consumo cotidiano. La estimación de ISEPCi ubica ese movimiento en $ 3.256 millones mensuales. Pero el problema no termina en la caída de las ventas.

Casi 9 de cada 10 familias no encontraron un ingreso que reemplazara al programa

Uno de los datos más fuertes de la encuesta es que el 89,4% de las familias relevadas no consiguió una fuente fija de ingresos para reemplazar el dinero que recibía de Volver al Trabajo.

El dato permite entender por qué la eliminación del programa no se tradujo simplemente en un cambio de fuente de ingresos.

Para muchas familias, directamente desapareció una de las entradas de dinero con las que afrontaban los gastos cotidianos.

Y cuando falta plata, el primer ajuste aparece en la comida.

El primer recorte: los alimentos

El relevamiento muestra hasta dónde llegó el ajuste dentro de los hogares:

73,5% tuvo que reducir primero el gasto en alimentos.

30,8% redujo gastos en salud y medicamentos.

26,5% recortó servicios e impuestos.

La comida aparece así como el principal rubro sacrificado cuando el ingreso deja de alcanzar.

Pero además de recortar, muchas familias tuvieron que buscar otra salida: endeudarse.

Endeudarse para comer

El 93,3% de los encuestados manifestó haberse endeudado para afrontar necesidades básicas después de dejar de percibir la prestación.

Y dentro de ese grupo, el 74% aseguró que se endeudó específicamente para comprar comida.

El relevamiento también identificó las formas utilizadas para conseguir ese dinero: 31,8% recurrió a familiares o amigos y 28,1% a prestamistas informales.

El dato cambia la lectura del problema: ya no se trata solamente de cuánto dinero dejó de recibir una familia, sino de cómo esa falta de ingresos genera nuevas deudas para poder sostener gastos básicos.

El golpe llega al comercio de barrio

La encuesta también preguntó qué estaba ocurriendo alrededor de las familias.

El 87% de los consultados dijo conocer en su barrio a un comercio o vecino directamente perjudicado por la caída de las ventas.

Entre las consecuencias observadas aparecen:

39,7% señaló pérdidas de empleo.

34% señaló cierres definitivos de comercios.

32% observó un achique de la oferta comercial.

Además, el relevamiento registró casos de comercios que dejaron de tener empleados y pasaron a ser atendidos exclusivamente por sus propietarios.

La lógica es sencilla: si miles de hogares tienen menos dinero para comprar, los negocios que dependen de esas compras venden menos. Y cuando las ventas caen, aparecen los recortes de personal, la reducción de productos y, en algunos casos, el cierre.

Por eso, el fin de Volver al Trabajo no aparece solamente como una discusión sobre asistencia social o gasto público. En los barrios salteños también se traduce en una pregunta económica muy concreta: ¿qué pasa con el almacén, la verdulería, la carnicería o la feria cuando miles de familias tienen menos dinero para comprar?

El relevamiento de ISEPCi y Libres del Sur plantea una respuesta: menos ingresos en los hogares, más endeudamiento, menor consumo y un impacto que termina trasladándose al pequeño comercio y al empleo barrial.

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