La Unión Industrial de Salta salió a expresar una fuerte preocupación por el escenario que se abre para la industria provincial de cara a los próximos meses de invierno. Según advirtió la entidad a través de un comunicado, las recientes definiciones en el esquema nacional de transporte de gas natural anticipan un cuadro crítico para el abastecimiento fabril en el NOA y, en particular, en Salta.
De acuerdo con la información transmitida por Naturgy NOA, el reordenamiento dispuesto por la Secretaría de Energía de la Nación reducirá de manera significativa la capacidad firme disponible para abastecer a la industria. En el caso de Salta, la UIS señaló que la caída rondaría el 35%, dejando a numerosas empresas expuestas a restricciones severas de suministro en el período de mayor demanda.
La entidad remarcó que esta situación derivará en cortes entre junio y agosto, con interrupciones que podrían extenderse entre 70 y 85 días. Ese dato, por sí solo, ya encendió todas las alarmas en un sector donde el gas natural no es un insumo secundario, sino una herramienta esencial e insustituible para sostener procesos productivos completos.
La advertencia de la UIS es clara: si no aparecen alternativas de abastecimiento técnica y económicamente viables, muchas industrias no podrán mantener sus niveles habituales de producción. El problema no pasa solo por la disponibilidad del gas, sino también por el costo de las opciones hoy sobre la mesa, como el Gas Natural Licuado o el suministro proveniente de Bolivia, cuyos valores resultan incompatibles con la estructura de costos de buena parte del entramado industrial regional. Para ser claros, el costo del insumo se multiplica por seis.
En ese contexto, la preocupación empresaria no se limita a la actividad fabril. La entidad planteó que el impacto puede extenderse a la producción, las exportaciones, el cumplimiento de contratos y, de manera especialmente delicada, al empleo. Con plantas obligadas a bajar ritmo o incluso detener operaciones durante semanas, el riesgo de suspensiones y afectación de miles de puestos de trabajo directos e indirectos aparece como una posibilidad concreta.
“La industria salteña no puede detenerse”, resumió la UIS en su comunicado, al recordar que detrás de cada establecimiento hay inversión, empleo, cadenas de proveedores y familias que dependen del funcionamiento normal de la actividad productiva.
La entidad reconoció la complejidad del escenario energético nacional y los cambios estructurales que atraviesa hoy el sistema de abastecimiento de gas en la Argentina. Pero al mismo tiempo reclamó urgencia para encontrar soluciones que aporten previsibilidad y condiciones razonables para sostener la producción durante el invierno.
En esa línea, la UIS pidió a las autoridades nacionales y provinciales redoblar esfuerzos para atravesar este período crítico minimizando el daño sobre el aparato productivo. También valoró las gestiones que viene impulsando el gobernador Gustavo Sáenz y los canales de diálogo abiertos con funcionarios nacionales para intentar resguardar la actividad industrial en Salta.
El mensaje final del sector deja poco margen para interpretaciones suaves: el problema ya no es una hipótesis ni una discusión técnica de escritorio. Para la industria salteña, la crisis del gas amenaza con convertirse en un golpe directo sobre una parte sensible de la economía provincial justo en el momento más delicado del año.
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