Salta ya puso en marcha la primera campaña de vacunación antiaftosa de 2026, una instancia obligatoria para la ganadería argentina que, además de su dimensión sanitaria, impacta de lleno en la producción y en la posibilidad de sostener el estatus del país como libre de fiebre aftosa con vacunación. En la provincia, esta primera etapa se extenderá hasta el viernes 3 de julio y alcanzará a la totalidad de las categorías bovinas y bubalinas.
La campaña se activa sobre una actividad con peso propio en la provincia de Salta. De acuerdo con la Dirección General de Estadísticas provincial, el stock bovino salteño fue de 1.083.617 cabezas en 2024, una escala que ayuda a dimensionar por qué cada operativo sanitario tiene relevancia no solo para los productores, sino también para toda la cadena vinculada a la carne y a la economía regional.
La directora general de Ganadería, Cecilia Fermoselle, informó que la segunda campaña en Salta comenzará el 27 de julio y finalizará el 28 de agosto. En paralelo, la Comisión Provincial de Sanidad Animal volvió a reunirse para analizar temas sanitarios y, especialmente, los cambios introducidos este año por la Resolución 201/2026 del Senasa.
Ese punto no es menor, porque la normativa nacional modificó parte del esquema operativo de vacunación. A partir de la Resolución 201/2026, los productores pueden seguir vacunando a través del ente sanitario que les corresponde por defecto o elegir libremente a un veterinario privado acreditado por Senasa para comprar, conservar y aplicar las vacunas. Para hacerlo en campañas sistemáticas, deben comunicar esa decisión mediante el sistema de autogestión con al menos 30 días corridos de anticipación al inicio de la primera campaña oficial del año; si no lo hacen, el establecimiento queda asociado automáticamente al ente sanitario local.
La resolución también exige que el veterinario privado elegido esté acreditado tanto como vacunador como en brucelosis bovina, y lo hace responsable de la cadena de frío y de las condiciones de almacenamiento de las vacunas. Además, si el establecimiento tiene terneras en edad de vacunarse contra brucelosis bovina, esa aplicación debe realizarse en simultáneo con la antiaftosa, siguiendo los lineamientos nacionales vigentes.
En términos productivos, la campaña vuelve a recordar una verdad básica del negocio ganadero: la sanidad no es un trámite accesorio, sino una de las bases sobre las que se sostiene todo lo demás. Argentina cerró 2025 con un stock bovino nacional de 50.920.790 cabezas, según la Secretaría de Agricultura, y mantener ese rodeo dentro de los estándares sanitarios exigidos es parte de la condición para sostener productividad, circulación de hacienda y acceso a mercados.
Para Salta, donde la ganadería convive con otras cadenas fuertes pero sigue teniendo presencia territorial y peso económico, el inicio de la campaña marca uno de esos momentos en los que el trabajo silencioso del calendario sanitario se vuelve decisivo. Sin grandes estridencias, pero con efecto concreto, la antiaftosa vuelve a ponerse en marcha como una herramienta clave para cuidar rodeos, ordenar el sistema y darle respaldo sanitario a una actividad que sigue siendo importante para la provincia.
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