La minería salteña volvió a sentarse a una misma mesa para discutir empleo, proveedores y desarrollo local

El Gobierno, la Cámara de Minería de Salta y CAPEMISA mantuvieron una reunión para repasar el momento de la actividad y acordar una agenda común. El eje estuvo en cómo aprovechar la nueva etapa de los proyectos.

La minería salteña volvió a mostrar una de las claves con las que busca sostener su crecimiento: la articulación entre sector público y sector privado. En esa línea se inscribió la reunión que mantuvieron el gobernador Gustavo Sáenz, el presidente de la Cámara de Minería de Salta, Juan Martín Gilly, el titular de CAPEMISA, Federico Russo, y el secretario de Minería, Gustavo Carrizo.

El encuentro tuvo como eje central revisar el escenario actual de la actividad y seguir construyendo una agenda compartida para que el avance de los proyectos se traduzca en más trabajo, más participación de proveedores locales y mayor integración de la cadena de valor en la provincia.

Uno de los puntos que apareció con fuerza fue el momento particular que vive el sector. La minería en Salta atraviesa una etapa de transición, marcada por la estabilización de los precios internacionales del litio, por un mejor valor del oro y por el avance de proyectos de gran escala que empiezan a definir una nueva etapa productiva en la provincia.

En esa lista figuran desarrollos como Rincón, de Rio Tinto; Mariana, de Ganfeng Lithium; y el proyecto de plata Diablillos, de AbraSilver, además de las perspectivas que sigue abriendo Taca Taca en cobre. La lectura que compartieron los participantes del encuentro es que ese escenario obliga a redoblar esfuerzos para que la expansión minera tenga mayor derrame sobre el entramado productivo local.

Desde la Cámara de Minería, Juan Martín Gilly remarcó justamente la necesidad de seguir profundizando el compre local y de ampliar las oportunidades para los proveedores salteños. También señaló que la minería debe pensarse no solo como una actividad extractiva, sino como una generadora de movimiento económico, empleo y formación.

En la misma línea, Federico Russo, en representación de los más de 300 socios de CAPEMISA, planteó que el sector está entrando en una fase especialmente importante, con tres plantas encaminándose a operación. Según su mirada, ese contexto abre una ventana favorable para incorporar más empresas salteñas a la cadena de valor.

La reunión también dejó en claro que el desafío no pasa solo por sumar proveedores, sino por trabajar sobre las condiciones que permitan que más salteños puedan integrarse a esta etapa. Ahí aparecen dos temas que el sector viene señalando hace tiempo: la capacitación del recurso humano local y la necesidad de sostener una licencia social que acompañe el desarrollo de la actividad.

Con ese telón de fondo, el mensaje que dejó la mesa fue bastante claro: si la minería entra en una fase más madura, la discusión ya no es solamente cuántos proyectos avanzan, sino cuánto valor logran generar dentro de Salta. Y en esa discusión, empleo, formación y proveedores aparecen como tres piezas inseparables.