La Confederación Argentina de la Mediana Empresa volvió a poner sobre la mesa la situación crítica que atraviesan miles de pymes en el país y lo hizo esta vez en el Congreso, donde presentó una serie de propuestas orientadas a aliviar la presión sobre el sector y abrir una discusión más amplia sobre consumo, impuestos, financiamiento y competitividad.
La exposición se realizó ante el plenario de las comisiones de Comercio y de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados de la Nación, en una reunión en la que dirigentes empresarios de todas las provincias analizaron junto a legisladores los principales problemas que hoy enfrentan las pequeñas y medianas empresas.
Desde CAME plantearon que el escenario se volvió especialmente complejo por la combinación de caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo, apertura de importaciones y menor rentabilidad, una ecuación que, según advirtieron, ya está empujando al cierre de muchas pymes en distintos puntos del país.
El presidente de la entidad, Ricardo Diab, puso el foco en un tema que para el sector resulta central: la falta de demanda. Señaló que la enorme mayoría de las pymes vive del mercado interno y remarcó que sin consumo no hay posibilidad real de sostener innovación, inversión ni empleo.
Entre las propuestas que CAME llevó a Diputados apareció en primer lugar el reclamo por un nuevo consenso fiscal que ordene impuestos provinciales y tasas municipales, con especial atención sobre Ingresos Brutos y la carga tributaria que hoy pesa sobre las empresas. La entidad sostuvo que muchas veces la superposición de tributos termina empujando a la marginalidad como única salida para sostener actividad.
En ese marco, también planteó que la capacitación puede funcionar como puente entre informalidad y formalidad, y pidió que el Congreso acompañe la oferta de formación de la Escuela de Negocios de CAME, con la idea de mejorar empleabilidad y profesionalización dentro del universo pyme.
Otro de los ejes estuvo en el comercio ilegal y el contrabando. Allí la entidad propuso avanzar con una ley de Armonización del Comercio Fronterizo, que contemple un régimen especial para pymes ubicadas en zonas de frontera, con el objetivo de reducir asimetrías cambiarias y mejorar competitividad.
CAME también pidió revisar las condiciones de acceso al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones, con la idea de bajar los montos mínimos exigidos para micro y pequeñas empresas y extender los plazos para concretar inversiones, de modo que más firmas puedan aprovechar esa herramienta.
La cuestión del financiamiento ocupó otro lugar importante en la agenda presentada. Según expuso la entidad, apenas una de cada tres pymes logra acceder al crédito, un dato que vuelve a mostrar una de las mayores limitaciones para sostener capital de trabajo, encarar inversiones o atravesar períodos de retracción económica.
Del lado de los diputados, uno de los datos políticos que dejó la reunión fue que los legisladores presentes informaron que trabajarán en la posibilidad de declarar la emergencia pyme en todo el país, una señal de que el planteo empresario encontró recepción en el ámbito legislativo.
Con esta presentación, CAME buscó trasladar al Congreso un mensaje claro: sin medidas que alivien costos, ordenen la presión fiscal, mejoren acceso al crédito y ayuden a recomponer el mercado interno, el panorama para las pymes seguirá siendo cada vez más delicado.