Hay negocios que nacen de una oportunidad y otros que terminan convirtiéndose en un proyecto de vida. Para Ignacio Riso, dueño de LOLO (por San Lorenzo), la historia comenzó en 2017, cuando junto a su pareja Diana decidió instalarse en la localidad y tomar el fondo de comercio de una confitería que ya tenía una historia en la zona.
Diana es cocinera profesional especializada en pastelería, mientras que Ignacio participa desde hace años en la actividad comercial y gastronómica de San Lorenzo. Juntos fueron construyendo la identidad de LOLO y ampliando, de a poco, la propuesta del establecimiento.
El lugar funciona en avenida San Martín 1.700 de lunes a lunes, de 8 a 22.30, con una oferta pensada especialmente para distintos momentos del día.
A la tradicional cafetería y confitería se sumaron desayunos, meriendas, picadas, sándwiches calientes y menús ejecutivos, además de una variedad de productos de pastelería elaborados bajo la impronta de Diana.
“Estamos tratando de incrementarle la oferta de comida, de a poco”, contó Ignacio, quien explicó que la idea es seguir incorporando alternativas sin perder la esencia con la que nació el negocio.
Pastelería y cocina, una sociedad que funciona
Uno de los diferenciales de LOLO está justamente en el trabajo conjunto de la pareja.
Mientras Ignacio está vinculado a la gestión y al movimiento comercial del emprendimiento, Diana lleva adelante una parte central de la propuesta gastronómica a través de la pastelería.
El resultado es un espacio que conserva el perfil tradicional de una confitería, pero que busca adaptarse a nuevos hábitos de consumo y a un público que no solamente llega por un café o una torta.
La clientela también es diversa: vecinos de San Lorenzo, salteños que se acercan especialmente durante los fines de semana y visitantes que llegan desde otros puntos de la provincia o desde otras ciudades.
Un negocio dentro de un destino turístico
La experiencia de Ignacio también está atravesada por su mirada sobre el desarrollo turístico de San Lorenzo.
Desde su lugar como comerciante, considera que la localidad tiene un importante potencial vinculado a la naturaleza y que todavía existe margen para fortalecer su promoción entre quienes llegan a Salta.
“Hay mucha gente que se pierde porque no se entera o no conoce bien todos estos atractivos naturales”, señaló.
Para el empresario, San Lorenzo puede formar parte de manera más visible de los recorridos de quienes visitan la provincia y se alojan en la capital salteña.
Mientras tanto, LOLO continúa apostando a crecer dentro de ese escenario, sumando propuestas gastronómicas y construyendo una clientela que combina a quienes viven en la zona con quienes llegan para disfrutar de San Lorenzo.
A nueve años de aquel comienzo, la apuesta de Ignacio y Diana continúa teniendo una premisa sencilla: hacer de LOLO un lugar para desayunar, merendar, comer algo rico y quedarse un rato más en San Lorenzo.
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