San Antonio de los Cobres celebró los 30 años del Convido Nacional a la Pachamama: un ejemplo de articulación público- privada

Una jornada cargada de espiritualidad y orgullo ancestral reunió a la comunidad local y a visitantes de todo el país en la Puna salteña. Las empresas aportaron para este encuentro de raíces históricas y colaboración renovada.

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San Antonio de los Cobres vivió este 2 de agosto una celebración histórica al conmemorarse los 30 años del Convido Nacional a la Pachamama, una ceremonia ancestral impulsada desde 1995 por la Comunidad Collas Unidos, presidida por su cacique Miguel Siares.

Como cada año, la ofrenda a la Madre Tierra se realizó en la estación del ferrocarril, epicentro simbólico donde confluyen las raíces, la memoria y la fe de los pueblos andinos. Allí, alimentos, bebidas y hojas de coca fueron entregadas con gratitud y esperanza por la prosperidad de los tiempos venideros.

Este 2025, la edición tuvo una particularidad histórica: por primera vez la ceremonia estuvo acompañada por una escultura de la Pachamama, creada por la artista salteña Gladys Díaz Zepesky, que pasará a formar parte del paisaje cultural del pueblo como símbolo permanente de identidad y respeto a la Tierra.

“Hace 30 años que se viene celebrando esta fiesta nacional de los pueblos andinos. En un principio era algo íntimo, familiar, que se hacía con vergüenza. Pero con mi señora Teófila Urbano dijimos: ¿por qué avergonzarnos de nuestra cultura? Queríamos gritarle al mundo que esta es nuestra identidad. Así nació esta ceremonia abierta, en la estación, con la llegada del Tren a las Nubes”, expresó el cacique Miguel Siares, visiblemente emocionado.

La ceremonia, vivida con fuerza comunitaria, contó con la colaboración de diversas instituciones y empresas. Siares destacó especialmente el aporte de Fecovita, que donó el vino tinto para el ritual; la empresa Ale Hermanos, que facilitó vehículos para que hermanos de otras comunidades puedan llegar desde lugares como Iruya o Santa Victoria; y el Tren a las Nubes, que brindó transporte para la prensa y visitantes. También a Eramine, quien aportó la entrada y el postre para el agasajo a los participantes del encuentro.

“Todo esto es un esfuerzo colectivo. Todos colaboramos: vecinos, instituciones, empresas. Lo hacemos desde el amor a nuestra madre tierra. Agradecemos lo que ella nos da: alimentos, medicina, riqueza. Y también pedimos equilibrio: cuidar el agua, no contaminar, preservar la vida para nuestros hijos y nietos”, agregó el cacique.

Con la participación de vecinos, turistas, autoridades y representantes de comunidades originarias, el evento volvió a consolidar a San Antonio de los Cobres como un epicentro del sentir andino, en un tiempo donde la espiritualidad, la conciencia ambiental y la reivindicación cultural se entrelazan con más fuerza que nunca.

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