El vino dejó de ser la bebida principal en la mesa de los argentinos, incluso en las regiones que históricamente lo produjeron. En Salta, la caída del consumo global y doméstico expone con crudeza las fragilidades de una actividad que enfrenta menos ventas, más costos y un horizonte cargado de incertidumbre.
Desde el sector reconocen que la situación es crítica y que, sin cambios estructurales, la sostenibilidad de muchas bodegas corre serio riesgo.
Alejandro Martorell, presidente de la Asociación Bodegas de Salta, en diálogo con IN Salta, no esquivó el diagnóstico. “Lo vemos con mucha preocupación”, afirmó al analizar los informes que muestran que el consumo mundial de vino se encuentra en el nivel más bajo desde 1961.
Según explicó, el problema no es coyuntural, sino que responde a un cambio en los hábitos de consumo. “Hay una cantidad enorme de bebidas que hoy le compiten al vino y que se venden como si fueran todas muy sanas, pero una cosa es la publicidad y otra cosa es la realidad”, cuestionó.
El impacto se siente con fuerza en el mercado interno. “Se nota una retracción. Estamos complicados por todos lados”, indicó.
Pero la caída del consumo no solo reduce ventas, sino que expone otro problema: el exceso de oferta. “Hay sobreproducción y un exceso de vino en las bodegas. Se han plantado muchos viñedos y cuando el consumo cae, eso no viene nada bien”, advirtió.
En el plano externo, el panorama no ofrece alivio. Aunque no precisó cifras, confirmó que las exportaciones salteñas también bajaron.
A la vez, advirtió por la falta de competitividad con otras regiones. “Nuestros costos logísticos son muy altos”, explicó, y detalló que desde Salta no solo es más caro enviar el vino, sino también traer insumos básicos como botellas y corchos.
A ello, se suma la fuerte presión impositiva. “Estamos en el orden del 62 o 63% de impuestos, mientras que Chile está en el orden del 40%”, comparó. Esa diferencia, sumada a la falta de tratados de libre comercio, vuelve casi imposible competir en el exterior.
¿Riesgo para las bodegas?
El escenario europeo, donde ya se subsidia el levantamiento de viñedos para equilibrar oferta y demanda, funciona como una advertencia.
En Salta, ese riesgo todavía no se materializó, pero está latente. “El riesgo está. No he visto todavía ninguno, pero claramente tendría que haber un acomodamiento de impuestos y de costos laborales”, señaló.
A pesar del panorama adverso, el sector confía en fortalecerse mediante una mayor proyección internacional, con Brasil y Asia como mercados claves.
Para ello, destacó la principal ventaja competitiva de la provincia: el vino de altura. “Nuestras uvas tienen más color y concentración gracias a la amplitud térmica y la radiación solar. La diversidad de los valles calchaquíes hace que sea imposible encontrar dos vinos iguales”, concluyó.
Tu opinión enriquece este artículo: