“Es una situación muy grave, no sé si llamarlo tornado, pero estuvo cerca. Los daños son millonarios”. Con esas palabras describió el ministro de Producción y Minería, Ignacio Lupión, el fenómeno climático que golpeó de lleno a Colonia Santa Rosa el pasado 21 de diciembre y dejó a buena parte del sector frutihortícola en estado crítico.
El evento, caracterizado por vientos extremadamente fuertes —cercanos a los 120 kilómetros por hora—, destruyó cultivos, invernaderos y estructuras productivas en una de las zonas más importantes del norte salteño, con especial impacto sobre la producción de banana.
“Estamos muy preocupados por lo que pasó en Colonia Santa Rosa. Fue un problema serio; un viento tan fuerte que causó daños muy importantes”, sostuvo Lupión, al confirmar que la Provincia avanzará con la declaración de la Emergencia Agropecuaria para esa zona.
Daño productivo y pérdidas millonarias
El relevamiento técnico preliminar marca que el 70% de la superficie productiva y de la infraestructura resultó afectada, una cifra que explica la magnitud del golpe para la economía local.
Las pérdidas directas incluyen alrededor de 750 mil cajones de banana, equivalentes a 15 mil toneladas de fruta, con un impacto económico estimado entre $ 11.000 y $ 15.000 millones, a valores brutos de producción. A esto se suman costos adicionales que todavía no están completamente cuantificados, como la recomposición de plantas, la reconstrucción de invernaderos y la pérdida de producción futura.
“La emergencia agropecuaria es una herramienta clave para poder acompañar a los productores, sostener el trabajo y darles aire en un momento crítico”, remarcó el ministro.
La declaración de la emergencia permitirá avanzar con beneficios impositivos y alivio fiscal, una vez que el decreto provincial sea homologado a nivel nacional. Además, desde el Ministerio de Producción se trabaja en líneas de financiamiento específicas, con condiciones accesibles, para que los productores puedan recomponer daños y volver a poner en marcha sus campos.
El impacto del clima extremo no es un hecho aislado. Según advirtió Lupión, los primeros fenómenos meteorológicos del año ya dejaron señales de alerta en distintos puntos de la provincia, lo que obliga a reforzar la planificación y la asistencia ante eventos cada vez más frecuentes e intensos.
Mientras tanto, en Colonia Santa Rosa la prioridad es clara: contener el daño, sostener a los productores y evitar que un desastre climático se transforme en un golpe estructural para la economía regional.
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