La ilusión estaba intacta, el público listo para ponerse la celeste y blanca y el Estadio Padre Martearena preparado para volver a vibrar con el rugby de elite. Sin embargo, el fixture oficial de Los Pumas para la temporada 2026 trajo una sorpresa que cayó como un tackle de atrás en Salta: la fecha que históricamente se jugaba en la provincia se mudó a Jujuy, que será sede de uno de los partidos más atractivos del calendario.
El encuentro en cuestión será nada menos que el test-match frente a Australia, programado para el sábado 29 de agosto en el estadio 23 de Agosto, la casa de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Una decisión que desató festejos, abrazos y tercer tiempo extendido en la Tacita de Plata, mientras que en Salta dejó sabor amargo, murmullos en el line y un lógico sentimiento de desazón entre los hinchas y dirigentes locales.
El calendario 2026 de Los Pumas será intenso y federal. Durante julio, el seleccionado argentino disputará tres partidos del flamante Nations Championship: el 4 de julio ante Escocia en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba; el 11 frente a Gales en el Bicentenario de San Juan; y el 18 ante Inglaterra en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Luego llegará Sudáfrica, con un test-match único el 8 de agosto en el José Amalfitani de Vélez.
Tras ese cruce de alto voltaje, llegará la serie frente a Australia, con dos partidos: el primero en Jujuy, que se llevará todos los flashes del norte argentino, y la revancha el 5 de septiembre en el Malvinas Argentinas de Mendoza. De esta manera, seis provincias distintas serán escenario del paso de Los Pumas por el país, pero Salta, una plaza histórica del rugby nacional, quedó fuera del mapa en esta oportunidad.
La noticia generó un contraste inmediato entre ambas provincias. En Jujuy, la confirmación fue celebrada como un try bajo los palos: significa turismo, visibilidad nacional, movimiento económico y la posibilidad de ver en vivo a las principales figuras del rugby mundial. En Salta, en cambio, la sensación fue la de un penal errado en la última jugada: se pierde una fecha que venía consolidándose y que convocaba multitudes cada vez que el seleccionado pisaba suelo salteño.
Más allá del golpe anímico, el cambio reabre el debate sobre la rotación de sedes, la competencia entre provincias y la necesidad de seguir fortaleciendo la infraestructura deportiva y la gestión de eventos de gran escala. En términos rugbísticos, la pelota ahora quedó del lado salteño: reagruparse, ajustar la defensa y volver a cargar con más fuerza para recuperar la plaza en los próximos calendarios.
Mientras tanto, Jujuy ya se prepara para vivir una verdadera fiesta ovalada, con tribunas llenas, camisetas albicelestes y el orgullo de recibir por primera vez un duelo de semejante jerarquía. Y Salta, fiel a su tradición, seguramente volverá a estar lista para cuando Los Pumas decidan volver a casa. Porque en este partido largo que es el calendario internacional, todavía quedan muchas fases por jugar.
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