Cachi vivió un fin de semana largo de fuerte movimiento turístico con una nueva edición de su Fiesta de la Vendimia, que del 10 al 12 de abril reunió a productores, artistas, bodegas y visitantes en una celebración que ya se va consolidando como una de las citas más atractivas del calendario enoturístico de la provincia.
Según los datos informados por el municipio, la localidad registró cerca del 95% de ocupación, con picos del 100% en distintos establecimientos, una señal clara del nivel de convocatoria que alcanzó el evento. Más allá de los números, lo que dejó la fiesta fue la imagen de un pueblo activo, con buen movimiento en sus espacios gastronómicos, bodegas y propuestas culturales.
La programación arrancó el viernes con Fogones del Vino, una apertura pensada para reunir cocina regional, música y encuentro en un clima bien asociado a la identidad de Cachi. Fue el puntapié ideal para un fin de semana que después fue ganando intensidad con actividades para públicos diversos.
El sábado se vivió la jornada central, con la participación de más de 20 bodegas que ofrecieron degustaciones y una propuesta que se completó con feria gastronómica, intervenciones culturales y espectáculos en vivo. Ahí estuvo, probablemente, uno de los grandes atractivos de la fiesta: no presentar al vino como una experiencia aislada, sino integrarlo con sabores, arte y paisaje.
El domingo, en tanto, la celebración siguió dentro de los establecimientos vitivinícolas, donde los visitantes pudieron recorrer viñedos, conocer más de cerca los procesos de elaboración del vino de altura y participar de catas guiadas en un entorno que, por sí solo, ya es parte de la experiencia.
La fiesta volvió así a mostrar una fórmula que en Cachi parece funcionar cada vez mejor: poner en valor la producción local sin despegarla de la cultura, del territorio ni del turismo. En otras palabras, no se trató solo de una agenda de actividades, sino de una manera de mostrar lo que el Alto Valle Calchaquí tiene para ofrecer cuando articula identidad, producto y hospitalidad.
Con este balance, la Vendimia de Cachi no solo dejó buen movimiento para el fin de semana. También reforzó la idea de que el vino de altura puede seguir siendo una puerta de entrada para dinamizar la economía local y sostener el atractivo turístico de la región más allá de la temporada alta.
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